Un método económico para detectar cáncer

Este descubrimiento permite detectar cáncer en sólo 5 minutos. ¡Y lo hizo un joven genio de solo 16 años!

Muchos de nosotros hemos perdido a alguien de la familia o amigos a causa de esta terrible enfermedad, que ha sido una verdadera «plaga» de los últimos siglos. A sus 13 años, Jack Andraka, este jovencito norteamericano, también perdió a un ser querido a causa de cáncer de páncreas. Desde entonces, la lucha contra esta enfermedad se ha convertido en la misión de su vida.

Pasaron solo 3 años, y en el 2012 el joven genio ya había logrado sus primeros resultados que lo hicieron el merecedor del primer premio de la Feria Internacional de Ciencia y Tecnología 2012 de Intel (Intel Science Fair). ¡Jack ha descubierto una manera rápida y efectiva de detectar la enfermedad potencialmente mortal!

Buscando respuestas, Andraka descubrió que la razón de la alta mortalidad de cáncer pancreático se debía a la falta de detección temprana. Así que se enfocó en encontrar maneras de detectar y prevenir su crecimiento, antes de que las células cancerígenas se vuelvan invasivas.

Investigando sobre las 8 mil proteínas presentes en la sangre, encontró que una de ellas, la mesotelina, se eleva drásticamente en las personas con cáncer de páncreas.

El resultado de su investigación fue un test de diagnóstico tipo varilla, que usa un sensor para medir la mesotelina, similar a las tiras reactivas de diabetes.

¡Lo más sorprendente de esta innovación es que el sensor, hecho de papel, tiene un costo de solo 3 centavos de dólar! Además, es capaz de detectar no solo el cáncer de páncreas , también el de pulmón y ovarios.

Pero lo sorprendente del invento no se termina allí: El método de detección es 26,000 veces más económico, 400 veces más sensible y 150 veces más rápido que otros métodos tradicionales. Además de ser menos invasivo.

Después de enviar solicitudes a cientos de laboratorios que se negaron a aceptarlo, Andraka por fin logró que un laboratorio apoyara su investigación. Varios premios de la comunidad científica y medica avalan su labor, entre ellos el premio Smithsoniano al Ingenio Estadounidense. Al último se suma el reciente Premio Giuseppe Scaccia,otorgado por el Vaticano.

Sin lugar a dudas, este descubrimiento brindará las esperanzas a los enfermos de cáncer, aunque el invento aún se encuentra en trámites de patente, y aún faltan muchas pruebas pendiente, lo cual tomará algunos años para completarse.

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