Una turista le ofrece una pizza a un mendigo

Fue un simple y hermoso gesto de generosidad de una turista. Pero ¡qué gran sorpresa se llevó días después!

A veces, son realmente sorprendentes las vueltas que da la vida. La folosofía budista nos enseña que el karma — ES DAR TODO SIN MIRAR A QUIEN y que todo lo que das, de corazón, se te regresa multiplicado y, para tu sorpresa, a través de personas o seres muy diferentes.

Karine Gambeau, una turista francesa, paseando por las calles de Nueva York, se encontró con un mendigo y, siguiendo al impulso de corazón, le ofreció un pedazo de pizza. Lo que sucede es que esta mujer estaba muy lejos de sospechar la verdadera identidad del «mendigo».

Karine paseaba tranquilamente, en compañía de su esposo y su hijo de 15 años. De pronto, la vista de un pobre mendigo escarbando en un bote de basura, la hizo sentir muy mal. Karine no dudó en acercarse a él, para ofrecerle un pedazo de pizza que le había sobrado, despues de comer en un restaurante.

«El mendigo me preguntó sobre qué había en la bolsa. Intenté contestarle en inglés pero, finalmente, me salió la mitad en francés. “Disculpe, pero la pizza está fría”, — le dije. “Muchas gracias, que Dios la bendiga”, — me respondió», — comenta Gambeau.

No fue hasta pasados dos días que, finalmente, Karine descubrió la identidad del «mendigo» con quién se había encontrado en las calles de Nueva York. Uno de los empleados del hotel, donde se hospedaba su familia, le mostró un periódico donde ella aparecía regalándole, generosamente, un pedazo de pizza, nada más ni nada menos que ¡a Richard Gere, el famoso actor estadounidense!

Lo que en realidad sucedió fue que la francesa, sin proponérselo, entró al plató de filmación de la película «Desde tiempos inmemoriales» donde Gere interpreta uno de los roles protagónicos. Lo que sí es seguro, es que este hermoso gesto de bondad humana, quedó grabado en la memoria del actor y del equipo de filmación, por no hablar de una buena puesta en escena.

Dar un poco de lo que tienes no te quita nada, al contrario, es reconfortante compartir con nuestros semejantes. No hay dudas, nuestro mundo aún tiene esperanzas, aún existe la buena voluntad del ser humano, que no es insencible a las necesidades ajenas. ¡Comparte esta emotiva publicación con tus amigos!