Padres costearon cirugías plásticas de sus hijos

Ellos gastaron más de $ 300.000… para llegar a ser como sus muñecos favoritos…

Todas las chicas en la infancia juegan con muñecas. Pero al parecer, no todo el mundo crece y madura lo suficientemente como para adquirir nuevos intereses en la vida.

Así, Anastasia Reskoss hasta tal punto quedó fascinada por el juego con muñecas, ¡que decidió convertirse en una Barbie! La primera operación para cambiar la forma de los senos y la nariz, la chica hizo cuando apenas tenía 18 años de edad. Y el dinero para este procedimiento le fue cedido por sus padres.

«De adolescente, yo era fea y no sobresalía en nada. Yo soñaba ser como mi ideal, mi muñeca Barbie», — comparte Anastasia acerca de las razones que la impulsaron a acudir a un cirujano.

Por más extraño que parezca, los padres apoyaron la obsesión de su hija y asumieron los gastos de su primera operación, que les costó 10 mil dólares. «Siempre les hice caso a mis padres y fui buena estudiante: en la escuela tenía excelentes notas. Al principio, mis padres estaban en contra de la operación, pero luego logré persuadirlos. Mamá y papá decidieron que era mejor tener una hija con senos de silicona que una hija drogadicta», — dice Anastasia.

Aunque el deseo de la chica de parecerse a una muñeca suena bastante extraño, hay que decir que ella no está sola en esta locura. Más aún, tuvo la suerte de encontrarse con un joven que decidió convertirse en el muñeco Ken, el novio de la Barbie.

Quentin Dehar también desde niño gustaba jugar con muñecos, y en su juventud quiso ser la encarnación viva de uno de ellos. La primera cirugía plástica Quentin la soportó a los 19 años, y también eran sus padres que le pusieron el dinero.

Según las palabras del joven, fue una recompensa de mamá y papá, por ser un hijo tan inteligente y laborioso. Para aquel tiempo, Quentin ya había abierto su propia tienda de electrónica, que se volvió exitosa, e incluso, abrió un par de filiares.

En 2013, en una fiesta, Anastasia y Quentin se encontraron y se dieron cuenta de que era el destino. Desde entonces, han sido inseparables.

En dúo, Barbie y Ken han pasado por 4 cirugías plásticas para cambiar la forma de la nariz, 2 para aumentar el pecho, por no hablar de procedimientos más pequeños, como la corrección de la forma de las orejas y las uñas, las inyecciones de Botox, blanqueamiento de dientes y más.

Por los servicios prestados, esta pareja ha pagado a los cirujanos plásticos ¡un valor de 275 mil dólares! Además, Quentin se compró un coche deportivo «Porsche Cayman» sólo por que Ken tiene uno así, en una de las últimas colecciones de muñecos.

A pesar de la total obsesión por su apariencia, la pareja lleva un estilo de vida saludable. Quentin y Anastasia van regularmente al gimnasio, su dieta se compone principalmente de pescado y verduras. Además, los jóvenes no beben y no usan drogas.

Al conocer la historia de Barbie y Ken, te visitan tantas ideas que no sabes siquiera cómo reaccionar: ya sea felicitarlos por haber encontrado el uno al otro, o encogerse, desconcertado, de hombros y preguntar: «¿Realmente era necesario hacer todo esto?» ¿Han hecho lo correcto sus padres en gastar tanto dinero en cirugías solo para complacer los caprichos de sus hijos, o este monto bien podría haber encontrado un mejor uso?

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