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Cómo era Slavik, el indigente al que una marca suiza le «arrancó» descaradamente sus trajes

La vida de los sin techo es corta, dura y peligrosa. La calle destruye rápidamente todos los ánimos de los pobres. Los poetas vagabundos sólo viven en los libros, el vagabundo medio es una persona abatida y sin futuro. Pero, por supuesto, hay excepciones a toda regla. El indigente fashionista, Slavik, todo un hito en Lviv, fue en su día una revelación en el mundo de la moda. El fotógrafo ucraniano Yurko Dyachyshyn se interesó por el misterioso vagabundo y le creó un perfil propio en Instagram. Pero, entonces, el estilo de Slavik empezó a ser copiado trivialmente por modistos de renombre internacional.

Un indigente de la moda

Yurko Dyachyshyn se encontró por primera vez con un misterioso vagabundo en las calles de Lviv hace más de 10 años. El extravagante aspecto del vagabundo sorprendió al fotógrafo. Verás, las personas sin hogar no suelen cuidarse, sino que se envuelven en cualquier trapo que encuentren y vagan con sus enormes y andrajosas bolsas. Slavik fue la excepción a la regla. Era un desconocido para otras personas sin hogar, llevaba ropa nueva todos los días, se lavaba con regularidad, ¡e incluso se afeitaba!

A Dyachyshyn le costó mucho esfuerzo establecer un diálogo con el vagabundo. La dificultad para hablar del hombre dificultó la conversación, pero Yurko pronto descubrió que el misterioso vagabundo se llamaba Slavik. Slavik, de 55 años, era gitano, pero no tenía ningún contacto con la comunidad romaní. Como un gato del cuento de Kipling, el vagabundo vagaba por su cuenta, sin interferir en los conflictos de los suyos.

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La filosofía del vagabundo

Al parecer, a Slavik sólo le preocupaba la comida, la cerveza y la moda del mundo que le rodeaba. El vagabundo aparecía a diario en las calles con ropa nueva, se lavaba, se cortaba el pelo, se hacía nuevos peinados y cambiaba la forma de su barba. Cuando se le preguntó de dónde sacaba la ropa para sus cambios habituales, Slavik se encogió de hombros: «Los trapos no son tan importantes. Hay muchos en cualquier vertedero». Intrigado por el misterioso vagabundo, Dyachyshyn comenzó a fotografiarlo cada vez que se encontraba con él en las calles de Lviv.

El vagabundo no se opuso a la idea del fotógrafo; al contrario, posó de buen grado para Yurko. Pronto resultó que Slavik tenía incluso una cierta filosofía de vida. «Lo principal es no perder la salud y no dejar que nadie arruine tu paz interior», dijo una vez el vagabundo. El filósofo y fashionista sin techo no tardó en captar el interés del público. El proyecto de Internet de Yurko, al que llamó «Slavik’s Fashion», fue ganando popularidad rápidamente.

Amarga fama

Expertos de renombre mundial se interesaron por el vagabundo. Cientos de publicaciones escribieron sobre Slavik, entre ellas Vogue París y Esquire. Venerables modistos querían reunirse con el vagabundo. Por desgracia, esta historia no tuvo un final feliz. En 2013, Slavik desapareció. Nadie sabe a dónde fue el indigente fashionista, pero nunca se le volvió a ver por las calles de Lviv.

Plagio descarado

Pero casi 10 años después, la historia de Slavik sigue vigente. La casa de moda Vetements ha lanzado una nueva colección cuyas imágenes han sido copiadas literalmente del vagabundo de Lviv. Yurko Dyachyshyn, autor del proyecto «Slavik’s Fashion», publicó especialmente en la web una comparación de las tendencias contemporáneas de Vetements con las fotos del vagabundo desaparecido. El parecido es sorprendente.

Ni que decir tiene que a los modistos se les ha hecho la boca agua. Los gurús de la moda no tienen prisa por responder a Yurko. En cierto modo los entiendo: ¿quién quiere admitir un plagio de tal magnitud? Por otro lado, la situación hace sonreír. Parece que un vulgar vagabundo de Lviv ha conseguido anticiparse a las decisiones de los más influyentes gurús de la moda. Así es la alta cultura.

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