Monstruosa erupción del Vesubio

Los habitantes de Pompeya quedaron sepultados durante 2 mil años bajo una capa de ceniza. ¡Horror!

Para la mayoría de las personas, el nombre de la antigua ciudad romana de Pompeya está estrechamente asociado al famoso lienzo de Karl Bryullov. El cataclismo, representado por el maestro, ocurrió hace casi dos mil años, pero fue tan grande y espeluznante, que durante mucho tiempo se quedó en la memoria de muchos hombres.

La erupción del volcán Vesubio destruyó tres ciudades romanas, situadas a sus alrededores. Aunque es imposible medir con exactitud el poder de la erupción, los científicos conocen con certeza que la cantidad de calor liberado en ese momento fue decenas de veces mayor que la liberada durante la explosión nuclear de Hiroshima.

En 1689, los residentes locales, cavando un pozo, descubrieron las ruinas de uno de los edificios de la ciudad. Sin embargo, la inscripción «Pompeya» fue mal interpretada, y las ruinas confundidas con la villa de Pompeyo el Grande, el famoso comandante romano.

La excavación real comenzó en 1748, y la ciudad apareció, mucho más tarde, unos cientos de años después. Hoy, las ruinas de la antigua ciudad son un museo colosal al aire libre, y allí se realizan exclusivamente trabajos de restauración. Los científicos han realizado innumerables hallazgos: desde objetos cotidianos, hasta antiguos graffitis, los cuales cubren muchas paredes. Por cierto, a juzgar por el contenido de estos últimos, en términos de la cultura cotidiana, estas personas estaban muy cerca de los antiguos romanos…

En esta terrible erupción del Vesubio murieron alrededor de 20 mil habitantes de la ciudad. Entre los muertos se encontraba el escritor, y a su vez figura política, Plinio el Viejo. Según el testimonio de su sobrino, Plinio el Joven, el romano trató de acercarse al Vesubio en el barco, para ayudar a sus amigos, y se asfixió por los vapores volcánicos.

El primero en vislumbrar la imagen de los difuntos residentes de la ciudad fue pensador italiano Giuseppe Fiorelli. Durante las excavaciones, el arqueólogo descubrió que las formas de algunos vacíos en las cenizas endurecidas eran similares al cuerpo humano. Giuseppe se dio cuenta de algo: ¿Dónde estaban los restos de los habitantes de Pompeya, que accidentalmente se descompusieron? Entonces el italiano decidió llenar las cavidades de yeso.

Los moldes de los muertos eran una reliquia invaluable para los científicos. Con su ayuda, los historiadores pudieron aprender mucho sobre el antiguo mundo de la tragedia. Para nosotros estas estatuas aterradoras demuestran claramente lo terrible que fue este antiguo apocalipsis. ¡No por nada el Vesubio es aún hoy considerado uno de los volcanes más peligrosos del mundo!

Sin embargo, durante la época de la antigua Pompeya, la montaña era considerada inofensiva. Por otra parte, el mismo día de la erupción del Vesubio, la vida en la ciudad estaba literalmente caliente: en el anfiteatro luchaban gladiadores. Entonces… ¡Una enorme nube de ceniza roja, lanzada por el volcán, hizo que una gran multitud de personas cayera en estado de shock!

Inicialmente, se creía que la mayoría de los muertos murieron por asfixia, inhalando gas venenoso. Hoy en día, después de analizar los restos, los científicos piensan de manera diferente. Las personas en Pompeya no salieron corriendo después de ver la nube, sino que fueron víctimas de los flujos piroclásticos de altas temperaturas. Esta mezcla de cenizas, gases volcánicos y piedras, lo barrieron todo, a velocidades de hasta 700 kilómetros por hora, matando instantáneamente a todos los seres vivos que encontraron a su paso.

De la asfixia, se salvaron sólo aquellos que salieron lo suficientemente lejos de la ciudad. Entre las víctimas del cataclismo de Pompeya se encontraban los esclavos, dejados atrás por los propietarios para proteger las propiedades, así como los ancianos y los enfermos. También, aquellos que decidieron esperar el desastre en sus propias casas.

Huesos de caballos y perros fueron encontrados junto a los restos de las personas. Animales fieles al hombre, que estuvieron a su lado hasta el final del siniestro.

Plinio el Joven escribió sobre el Vesubio en erupción en sus cartas. Lo describió como una nube de extraña forma que colgaba sobre el cráter del volcán. La monstruosa nube negra era tan grande, que la gente no adivinó inmediatamente su fuente de procedencia.

A continuación, le siguió un granizo de piedras con cenizas, y un terremoto que causó un tsunami en el mar. Todo esto duró de 18-20 horas después de las primeras manifestaciones de la erupción, causando estragos en los asentamientos humanos…

La masa de cenizas que escapaba de las profundidades de la montaña enojada literalmente «preservó» la ciudad, dejándola congelada en el tiempo. Los supervivientes no regresaron a restaurar sus antiguas casas, y simplemente se mudaron a un nuevo lugar. Fue gracias a este hecho, que Pompeya posteriormente se convirtió en un invaluable regalo para los científicos.

Hoy el Vesubio, el sepulturero de la antigua ciudad, está sepultado. Pero los expertos advierten que el volcán sigue siendo extremadamente peligroso. Además, cuanto más tiempo duerma el Vesubio, más terrible será su posterior despertar.

¿Qué piensas de la historia de la ciudad de Pompeya, y del terrible destino de sus habitantes? Comparte tu opinión en los comentarios, y este cachito de historia con tus amigos de las redes sociales…