Llanto del corazón de una ama de casa

El llanto del corazón de esta ama de casa emocionó a miles de personas…

Ryshell Castleberry es estadounidense y vive en Masaryktown, una cuidad pequeña en el estado de Florida. Su marido, Bill Lynch, y ella están en un matrimonio civil y tienen tres hijitos adorables.

A principios de marzo Ryshell publicó en su blog una pequeña historia personal que instantáneamente se hizo popular y obtuvo más de 500 mil likes. La mujer afirma que esta historia le ha relatado su psicólogo conocido, pero tal vez, así ella expresó su propia actitud hacia las amas de casa.

¡Qué pasada! te sugiere leer este mensaje conmovedor.

«Una vez un empleado de banco vino a ver un psicólogo. Estaba muy emocionado y desconcertado. Cuando el doctor le preguntó cuáles eran las razones de su estado, el hombre le contó que tenía un serio malentendido con su esposa. El hombre se quejaba de que su esposa, a penas, le presta atención y siempre dice que está cansada. ¡Y eso, que no trabaja!

— ¿A qué se dedica Usted? — le preguntó el psicólogo.
— Soy contador en un banco.
— ¿Y su esposa?
— No trabaja.
— Entonces, ¿su esposa es ama de casa?
— Sí, ella cuida de nuestros hijos.

El psicólogo miró fijamente al hombre y siguió:
— Déjeme preguntar, ¿quién prepara el desayuno para toda la familia?
— Pues, lo hace mi esposa, dado que no trabaja.
— ¿Y a qué hora se despierta cada mañana?

— Se levanta temprano, ya que tiene que preparar el desayuno, preparar la ropa para los niños, despertarlos a la hora que corresponde y vigilar que se arreglen para el colegio.
— ¿Sus niños van solos al colegio?
— No, su colegio está bastante lejos de nuestra casa, así que mi esposa los lleva allá en el coche.

El psicólogo bizqueó y siguió con la conversación:
— Como entiendo, también es ella quien los recoge del colegio?
— Sí, por supuesto.
— ¿Y qué hace su esposa, mientras los niños están en el colegio?
— Cuida de nuestro hijito menor que tiene un año.
— ¿Y ya está?

El hombre reflexionó por un segundo, y después siguió:
— Pues… Además, ella hace compras en el supermercado, cuida la limpieza en casa. Y cuando recoge los hijos mayores del colegio, los ayuda a hacer los deberes.
— Cuando usted regresa a casa por la tarde, ¿qué hace?
— Claro que descanso, porque vengo cansado del trabajo.
— ¿Y su esposa, qué hace mientras usted descansa?

— Ella nos prepara la cena, después lava los platos y recoge la cocina. Es natural.
— Muchos hombres creen que es natural que la mujer haga todo este trabajo. Pero, ¿acaso es lógico insistir en que su esposa no hace nada y luego se queja de estar cansada? — le preguntó el psicólogo.

El hombre no contestó nada. Se veían unas lágrimas en sus ojos. Después se puso de pie y estiró la mano al psicólogo. Apretando su mano, confundido, el hombre solo pudo decirle:
— Gracias, señor doctor… Ahora he comprendido todo… ¡Muchas gracias a usted!

Ama de casa no es una mujer cualquiera. Es niñera, señora de la limpieza, cocinera, enfermera, maestra y cien profesionales en uno… Es un trabajo duro de 24 horas seguidas. Más aún, sin descanso, ni vacaciones, ni siquiera interrupciones por enfermedad!

A las amas de casa, se las puede comparar con la sal. Mientras están cerca, nadie nota su presencia, y se dan su labor por sentado. Y solo su ausencia hace que nuestra vida pierda todo el sabor».

Definitivamente, ¡este relato conmovedor me ha estremecido hasta el fondo del alma! Si también te han inspirado estas líneas, salidas directamente del corazón, no dudes en compartirlas con tus amigos.