La verdad sobre la muerte de princesa Diana

Por primera vez en 20 años, el príncipe Harry reveló la verdad sobre la muerte de la princesa Diana…

El dolor de una pérdida irreparable cambia irrevocablemente a la persona. Cuando pierdes a uno de tus padres, especialmente a la madre, de repente tienes que convertirte en un adulto…

La princesa Diana murió cuando su hijo menor, el príncipe Harry, tenía sólo 12 años de edad. En la adolescencia, esta pérdida se siente aun más duro.

Para hacer frente a este dolor insoportable, la gente a veces se aleja del mundo y pretende que no pasó nada. Es más fácil sobrepasarlo… la herida duele menos…

Así fue en el caso del príncipe Harry: «En realidad, yo no fui capaz de hacer frente a lo ocurrido. Enterré mis emociones en lo más profundo de mi alma, y la mayor parte de mi vida traté de no pensar en lo ocurrido». Fue esto lo que admitió el nieto de la reina Isabel II en una reciente entrevista, dedicada a la salida de la película documental «El príncipe Harry en África».

Por casi dos décadas Harry mantuvo silencio… Solo este verano, el hermano menor del duque de Cambridge contó por primera vez cómo sobrepasó la muerte de su madre. De acuerdo con sus palabras, su visión de la vida cambió radicalmente. Si anteriormente, él «ocultaba la cabeza en la arena» en cualquier ocasión, ahora se siente feliz de ser parte de la familia real, porque esto le da la oportunidad de cambiar el mundo que le rodea.

Hoy en día, el príncipe Harry está activamente involucrado en obras de caridad, gestiona el fondo que ayuda a los niños con el VIH y el SIDA. En realidad, un día a esto se dedicaba la princesa Diana.

Cabe destacar que ahora el heredero real está en auge: mientras que ayuda a los necesitados, su vida personal también es cada vez mejor.

No cabe duda, la pérdida de un ser querido es una tragedia irreparable. Sólo se puede imaginar el sufrimiento del príncipe de 12 años de edad, tras la muerte de su querida madre, que, aparte de él, fue idolatrada por millones… Pero Harry se las arregló para rehabilitarse y ponerse de pie. La historia de su vida puede servir de ejemplo para todos los que después de la muerte de un ser querido han perdido la fe y la voluntad de vivir.