Gemelos con cordones umbilicales enredados

El médico le recomendó que no dijera a nadie acerca del embarazo. Al descubrir la razón, la mujer se puso pálida…

Sólo en el sexto año de matrimonio, Adam y Kate Lucas decidieron tener un bebé. Los cónyuges ya estaban criando a la hija de 13 años de edad del primer matrimonio de la mujer, pero querían tener otro bebé. El embarazo pasó perfectamente, y Kate quería dar a luz en el agua, como a su hija hace algunos años.

Así llegó el bebé fuerte y sano, a quien le pusieron Hudson. Después de reflexionar, los esposos Lucas decidieron que sería grandioso que su hijo creciera en compañía de otro niño o niña. Y así comenzó esta historia.

Adam y Kate querían que el siguiente bebé fuera una niña. Habiendo hecho todo lo posible, pronto la mujer se regocijó con el resultado.

Ocho días después de la ovulación, la prueba de embarazo dio positivo. ¡Pero los cónyuges ni siquiera se imaginaban qué pruebas los estaban esperando!

A la 10 ª semana de embarazo, después de sufrir un severo resfriado, la mujer llegó a la consulta unos días antes de la fecha programada. Allí se enteró de que esperaba no uno, sino a dos bebés a la vez. Sin embargo, ¡las siguientes palabras del médico dejaron a Kate en estado de shock!

Los niños que estaban en el vientre de la futura madre, eran gemelos monoamnióticos. Entre estos bebés en el saco amniótico no hay separación alguna, por lo que la probabilidad de que el cordón umbilical se enrede, aumenta en veces. Además, en la última etapa del embarazo, los cordónes umbilicales pueden enredarse de la peor manera, representando un riesgo significativo de asfixia para uno o ambos bebés.

Dada la situación, el médico le ofreció a Kate… que no dijera a nadie sobre el embarazo, seguro de que, tarde o temprano, esta terminaría con un aborto de todos modos. No es de extrañar que la futura madre abandonara inmediatamente sus servicios.

Saliendo del hospital, la mujer llamó a su esposo. Por la noche, después de asesorarse bien, ¡los cónyuges elaboraron un plan de acción!

Kate y su marido encontraron a los mejores especialistas y siguieron sus recomendaciones. Primero, la mujer debía realizar el ultrasonido cada dos semanas. Después de la semana 24 ª de embarazo, las ecografías pasaron a ser semanales.

Después de la semana 28 ª, la futura madre fue ingresada en el departamento de maternidad, donde los doctores cada día examinaban su vientre. Y en la semana 32 ª de embarazo, los médicos prescribieron una cesárea.

Después de dos partos naturales en el agua, la operación en el hospital fue una prueba terrible para Kate. Afortunadamente, todo el sufrimiento fue recompensado cuando la madre vio a sus pequeñas hijas.

¡Apenas llegaran al mundo, las chicas se pusieron a gritar con todas las fuerzas! La pequeña Harper pesaba sólo 1,9 kilogramos, y Cleo aún menos, sólo un kilo y medio. ¡Sin embargo, según la puntuación de Apgar, las niñas obtuvieron ocho y nueve puntos!

Hoy, la madre feliz recuerda que los primeros años después del nacimiento de las niñas fueron muy difíciles para ella y su marido. Ahora, sin embargo, ¡las pequeñas ya tienen 8, y Kate no puede imaginar la vida sin ellas!

Según la mujer, ella sola no sería capaz de pasar por esta prueba. Por suerte, su madre y su esposo ayudaban a Kate en todo lo posible.

Adam se las ingeniaba para trabajar a tiempo completo, preparar a la hija mayor para la escuela, llevar a su hijo a la guardería, cocinar para toda la familia, hacer tareas domésticas y, al mismo tiempo, visitar todos los días a la mujer amada en el hospital. Hoy en día, los cónyuges Lucas siguen viviendo en armonía, y los lazos que los unen se han vuelto aún más fuertes.

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