Errores de los cirujanos plásticos

Cuando la belleza amenazó con partir, ella decidió recurrir al bisturí de un cirujano… ¡Horror!

¿Qué no hacen las mujeres, en pos de lucir más hermosas y juveniles? Algunas, recurren al camino de la vida sana, las dietas y los ejercicios. Otras, al camino más fácil: La cirugía plástica. Sin embargo, esta última opción puede ser un arma de doble filo.

Si bien la cirugía plástica es capaz de ayudar a muchas personas enfermas a corregir los defectos de su apariencia, ya sean congénitos o a causa de un terrible accidente, a veces, es solo una vía para conseguir el ideal.
Muchas personas se obsesionan con eso, y caen repetidamente en la mesa de operaciones, convirtiéndose en Dios sabe qué. Sin embargo, los cirujanos plásticos no son siempre buenos especialistas.

Los siguientes casos son un vívido ejemplo de por qué es mejor pensar siete veces antes de decidir cambiar de apariencia, con la ayuda de una operación… Te lo advierto: muchas de las siguientes imágenes te resultarán muy poco atractivas.

Lorna Johnston, residente de un pequeño pueblo cerca de Glasgow, planeaba hacerse una liposucción del abdomen y los muslos. Además, la mujer iba a reducir sus pechos para verse más delgada. La operación se llevó a cabo en una clínica de Estambul, cuya oferta era muy sugestiva: ¡Gratis y de gran calidad!

Desafortunadamente, el cirujano turco resultó ser un charlatán. Por ejemplo, no quitó las suturas bajo el pecho de la paciente, por lo que la herida se rompió y se infectó, y el abdomen y las caderas terminaron con desagradables protuberancias. En las redes sociales, los representantes de la clínica prometieron arreglarlo todo, pero nunca lo hicieron. ¡Lorna tuvo que poner más de 2.000 libras de su propio bolsillo, para corregir las acciones vergonzosas de unas manos ineptas!

El caso de la americana Christina es aún más triste. Para volver a su figura anterior, esta madre de cuatro hijos se decidió por una liposucción y una abdominoplastia. ¡Sin embargo, después de la operación, la desafortunada estornudó, tas lo cual sintió dolor terrible, y oyó un ruidoso «Chpok»!

En el costado de la mujer se formó una dentadura, debajo de la cual apareció un enorme montículo. Lo más interesante es que el médico asistente de Christina le repitiera: «Todo está bien, no hay por qué preocuparse». Sin embargo, el dolor hizo que la mujer recurriera a otros especialistas. ¡Allí se enteró de que el cirujano no era bueno en su trabajo, y que había eliminado grasa de donde no debía, y esa fue la consecuencia!

La pared abdominal de Christina quedó irremediablemente arruinada, debido a la operación, que pudo haber sido fatal para la paciente. ¡En el sistema venoso de la pelvis se formó un trombo, pero, por suerte, fue removido a tiempo por otro médico!

Al lado de nuestras dos protagonistas anteriores, el caso de la joven modelo Kelly Johnson, de Nueva York, podría parecer muy inocente. Sin embargo, lo que se suponía una simple rinoplastia, a causa del «error» de un cirujano plástico, le costó a la chica su carrera…

Kelly fue a la mesa de operaciones, por la recomendación de uno de los fotógrafos con los que trabajaba entonces. Hoy, ella llama a esta decisión el mayor error de su vida. Después de la intervención médica, la nariz de Miss Johnson sobresalía del cartílago, y las fosas nasales tomaban una forma y tamaño diferentes.

Después de padecer un año con tal nariz, Kelly le pidió al mismo cirujano que corrigiera la situación. Él estuvo de acuerdo, pues tenía una operación libre. Al principio la joven modelo estaba feliz, pero después de una semana o dos, su nariz de repente comenzó a rodar a la izquierda. Estos fracasos hicieron que Kelly bajara los brazos, y dejara el negocio del modelaje. Sólo 17 años después, antes de su boda, otro médico, por fin corrigió la nariz de la pobre muchacha…

Kersti Adam, de 24 años de edad, residente en Glasgow, era una chica rellenita, así que recurrió a la cirugía para deshacerse del exceso de peso. Por desgracia, el resultado fue peor que el problema inicial. Los senos de la joven se hundieron, y ella tuvo que recurrir a una suspensión, y al mismo tiempo insertarse un par de implantes. Desconfiando de los especialistas extranjeros, la mujer decidió ser tratada en su tierra natal, pero no se salvó de caer en manos de un aficionado.

Hoy, describiendo sus sentimientos, Kersti se queja: «Parecía como si alguien me estuviera cortando con un enorme cuchillo oxidado». Imagínate el shock de la chica cuando, después de un tiempo, vio que fragmentos de sus pechos empiezan a volverse negros. El médico sólo declaró que todo iba como debería.

Kirsti sobrevivió dos años de sufrimiento con operaciones correctivas. De la inquietud constante, la pobre incluso recuperó parcialmente el peso perdido. La cirujana que realizó la intervención inicial, salió del Reino Unido durante la investigación. Como se supo después, el caso de Kersti no fue su único error. ¡Sin embargo, en la actualidad, la doctora Vana Vasilesky practica tranquilamente en Rumania, e incluso ordena publicidad a través de la red!

El caso de la estadounidense Carol Bryan ha sido, durante mucho tiempo, el más representativo en el contexto del daño de las intervenciones quirúrgicas excesivas. Esta mujer, de 47 años de edad, era hermosa. Sin embargo, la edad en sus talones la obligó a recurrir a nuevas medidas para preservar su apariencia. Cosméticos, inyecciones de Botox, cirugía plástica… Carol no despreciaba nada.

La vida de una mujer finalmente cayó en picada cuando un médico mediocre la convenció de usar rellenos dérmicos. Más tarde se descubrió que el arrogante estafador mezclaba drogas en la jeringa, cuya combinación es inaceptable. Ya tres meses después de la operación, la belleza anterior se convirtió en un monstruo. Los próximos siete años se han convertido en un tormento para Carol.

Debido al inescrupuloso cirujano, la pobre mujer perdió no sólo su apariencia, sino que las abolladuras y los tumores le afectaron el nervio óptico, dejando a la mujer sin el ojo derecho. Sólo muchos años después, finalmente Carol logró contactar a un verdadero profesional. ¡Con la ayuda de una serie de operaciones extremadamente dolorosas y complejas, la mujer por fin tuvo un rostro decente!

Por último, tenemos a Elina Romasenko, de 28 años, quien es fan de la cirugía plástica, y a menudo cae bajo el bisturí de un salón de operaciones. A diferencia de las anteriores, esta mujer sí estaba satisfecha con la mayoría de sus cambios. ¡Hasta su última «adquisición», que no resultó como ella esperaba!

Elina quería sorprender a su amado, con su nuevo trasero, sin embargo, resultó que este libremente «caminaba» bajo la piel. ¡Una verdadera sorpresa, sin duda! Basta decir que, del tiro, el buen amado escapó… ¡La insultada mujer ahora exige una compensación de los ineptos médicos, por arruinar su felicidad!

Como has podido ver, la cirugía plástica es un asunto extremadamente complicado. Si tienes pensado acudir a la ayuda de un bisturí, te recomendamos pensarlo un par de veces más, pues el resultado bien podría no ser el esperado. Y si aun así deseas correr el riesgo, asegúrate de caer en buenas manos. Así nunca llegarás a formar parte del club de las tantas mujeres y hombres, víctimas de una mala praxis.

¿Qué piensas del destino de nuestras protagonistas de hoy? Comparte tu opinión en los comentarios, y con tus amigos de las redes sociales…