Encuentran a la enfermera 38 años después

Cuando se tomó esta fotografía, nadie imaginaba cuánto iba cambiar la vida de esta bebé 38 años después.

A menudo sucede que la gente, a quien no has visto durante décadas, vuelven a aparecer en tu vida. Los reencuentros se producen, en ocasiones, de forma improvisada, o a veces te encuentran a ti, guiados por los recuerdos de infancia o los momentos preciados que pasaron juntos. Esta historia que te ha traído Quepasada.cc, es una de ellas. La vida de Amanda Scarpinati, de Nueva York, se parece más a la trama de una película dramática que a la realidad misma. Hoy día todo el mundo la conoce como una hermosa mujer de 38 años de edad, alegre y radiante de belleza. Sin embargo, pocas personas saben, por cuántas pruebas ha tenido que pasar en su vida, y qué sorpresa la ha estado esperándo después de muchos, muchos años…

En enero de 1977 la pequeña Amanda solo tenía tres meses de edad. Aquel frío día invernal la niña fue llevada con urgencia a la sala de pediatría del Centro Médico de Albany, en Nueva York, tras recibir quemaduras graves de vapor por un evaporador doméstico. Los médicos luchaban por hacer todo lo posible para salvar la vida de la bebé.

Entre personal médico estaba una mujer, a la que Amanda literalmente le debe su vida. Una simple enfermera, puso todo su amor y empeño para cuidar de la niña, mientras que ésta estaba en el hospital. Pocas viejas fotos en blanco y negro quedaron como el único recuerdo de aquellos amargos tiempos, cuando Amanda estuvo al borde de la muerte.

Debido a quemaduras graves, el rostro de Amanda quedó severamente afectado. Sus compañeros de estudios a menudo se burlaban de ella. Cada vez que la niña llegaba a casa llorando, a causa de habituales burlas de los niños, solía sacar las viejas fotografías y observarlas durante horas. El amor genuino de aquella enfermera joven hacia la pequeña, le daba fuerzas a Amanda para seguir adelante e ignorar las ofensas de los abusadores. El corazón enorme y el cariño de aquella amorosa mujer, ¡eran como una luz en la oscuridad para pequeña Amanda!

«Constantemente se burlaban de mí, siendo niña, porque mi cara estaba toda desfigurada por quemaduras. Y yo podría pasar horas mirando estas fotos y hablar con la mujer representada en ellas, sin siquiera saber quién es ella», — comparte sus recuerdos Amanda.

Cuando Amanda cumplió 38 años, las tecnologías modernas empezaban a entrar a nuestras vidas, brindándonos la posibilidad única, absolutamente increíble hasta entonces, de encontrar los lazos de amistades y personas perdidas en el transcurso de nuestras vidas. Amanda, sin dudarlo ni un instante, decidió emprender la búsqueda de aquella joven enfermera de las fotos, su salvadora… Para hallar a esta mujer, se sirvió de su página en Facebook, colocando en ella viejas fotos en blanco y negro. Amanda se apoyó en sus amigos, para acelerar la búsqueda y divulgar en las noticias sus intenciones de encontrar a la joven. Describiendo brevemente la historia de estas fotografías, apeló al público para que le respondieran, si alguien sabía algo acerca de aquella amorosa enfermera.

Los resultados no se dejaron esperar. Un hombre reconoció a su ex colega en una de las fotos, mostradas por la joven. Así se supo el nombre de la mujer — Sue (Susan) Berger. Después los acontecimientos surgieron de prisa…

La tan esperada reunión entre la enfermera y su antigua paciente se llevó a cabo en el mismo lugar — en Albany Medical Center, de la ciudad de Nueva York, ¡después de largos 38 años! Amanda y Sue no podían contener las lágrimas, al verse una a la otra.

«Me acuerdo de esta pequeña paciente, como si fuera ahora, — dice Susan Berger. — Fue muy especial, se comportaba de manera tranquila y pacífica, no como los otros niños, sometidos a cirugía recientemente».

En el encuentro con Susan, Amanda compartió maravillosos recuerdos, de cómo solo un vistazo a las imágenes, llenas de ternura, era su salvavidas en un mar de insultos y burlas. «Usted ni se imagina, cómo me ayudaron en mi vida estas imágenes», — confesó, entre lágrimas, la mujer rescatada milagrosamente hace 38 años.

Ahora el rostro de Amanda se ve bastante aceptable —numerosas cirugías plásticas fueron de gran ayuda. Pero ella nunca olvidará lo que le dio las fuerzas para sobrevivir todos estos años. Se siente agradecida por la bondad de la enfermera y su compasión sin límites, tan valiosos en nuestro mundo de hoy… Si también te ha conmovido esta hermosa historia, compártela sin falta con tus amigos de corazón.