El hombre salvó al cervatillo

¡Este hombre no podía dar crédito a sus ojos cuando vio lo que le había dejado la cierva en la hierba!

Para todo propietario de una granja grande, cada día está lleno de pruebas. No obstante, esa mañana soleada de primavera fue sorprendentemente sencilla. Todo iba bien… Fue entonces que el agricultor recibió la llegada de unos huéspedes inesperados.

Cuando el hombre vio exactamente quiénes habían llegado, agarró su cámara de inmediato. Por el campo, sin temor ni apuro, se desplazaba orgullosa una familia de ciervos de cola blanca, compuesta por la madre y dos enternecedores cervatillos.

Muy pronto el hombre se percató de que uno de los pequeños estaba cojeando notablemente de una pata delantera. El pobre infeliz se retrasaba mucho por esta causa. El sorprendido granjero vio como la madre ni siquiera intentó esperarlo y se alejó tranquilamente.

Todo indicaba que el pobre cervatillo se había reconciliado con su destino. Él simplemente se acostó en el pasto, esperando el final. Los alrededores estaban llenos de peligro, y pronto el bebé se convertiría en la cena de alguien. ¡Sin dudarlo, el agricultor decidió intervenir!

Recogió al cervatillo salvaje, y por mucho tiempo cuidó de él. Como buen amante de la naturaleza, el granjero personalmente alimentó al pequeño con un biberón, mientras que los demás habitantes de cuatro patas de la granja le hacían de compañía.

Finalmente la pata del cervatillo sanó. El granjero puso todo su empeño en encontrar a la madre y regresar al pequeño con su familia.

Unos meses más tarde, el granjero pudo fotografiar de nuevo al trío de ciervos, y se regocijó de cuánto habían crecido los bebés. ¡Un final feliz para una historia inusual!

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