El error de las mujeres

¡He aquí el ERROR principal de muchas mujeres! Tan pronto empieces a hacer esto, los hombres…

Si en la juventud las mujeres no dudan en elegir para sí lo mejor: cosméticos, ropa, entretenimiento, a lo largo de los años, la mayoría adquieren el síndrome de «Auto-ahorro». Y el problema no radica en la situación financiera, sino en el autosacrificio.

La editorial «¡Qué pasada!» decidió ahondar en este problema y contarte cuál es la amenaza de tal auto-ahorro. Y sí, para tu sorpresa, los hombres encuentran este comportamiento horrible y poco racional.

El mayor error de las mujeres

Primero averigüemos qué es el auto-ahorro. La esencia de ello no está en la compra de cosas baratas o falsificaciones. El ahorro es cuando una mujer tiene champú, medias enteras, no rotas, un par de zapatos para cada estación del año y dos pares de ropa interior para reemplazar — en blanco y negro. Sí, puede haber otros accesorios, pero son todos viejos, poco atractivos y lo más probable que la hagan verse mal.

Pero aún así, ella no quiere comprarse nada nuevo para ella, porque le da pena gastar dinero en ella misma.

He aquí un ejemplo real. Una mujer va a la tienda, compra comida o cosas para los niños, para su marido, gato, parientes, poniendo sus propias necesidades de último en la lista. Por lo general, el dinero no alcanza, y entonces ella piensa: «Otra vez será, hoy sobreviviré sin ello». Y así sucede cada vez… Por supuesto, no se trata de escatimar dinero en tus seres queridos. Se trata de distribuir el presupuesto de tal manera que satisfaga tus propios intereses también.

Por supuesto, las medias con defectos se cosen, y se puede ponerlas debajo de los pantalones. Pero, siempre hay gastos más importantes que renovar el guardarropas, desechando la ropa interior descolorida, vestidos que ya no sirven para salir. Siempre hay algo más importantes para resolver que comprar un tinte nuevo… Y así sucede cada vez…

A menudo también sucede que hay dinero. Por ejemplo, alguien lo regaló o lo reuniste de a poco. Pero la mujer llega a la tienda, escoge lo que le gusta, lo acaricia, ensaya durante un buen tiempo, pero luego lo deja y se va a gastar sus ahorros en otro limpiador de cocina. O decide esperar, a ver si mañana encuentra algo más hermoso o de más calidad. Pero mañana tampoco se comprará nada, tampoco pasado. Las mujeres autosacrificadas, probablemente, ya han reconocido a sí mismas en esta historia.

El riesgo del autosacrificio excesivo

Y ahora pasaremos a lo más importante — ¿cuál es el riesgo de la actitud tan hostil hacia una misma? Ahorrar en las propias necesidades, con el tiempo, se convierte en un hábito y una patología que deja huellas.

Detrás del auto-ahorro hay un gran temor y el sentimiento de culpa: «Ahora haré este gasto, ¿y si de repente mañana necesito dinero para algo más importante? ¿Acaso soy egoísta que no piensa en nadie?» Y este temor viene de la infancia. La mujer tiene miedo de que, igual que de niña, será regañada por sus padres, o el marido tirano le armará un escándalo.

Las mujeres que recurren al régimen de auto-ahorro, a la larga, pierden su encanto. Su vida está cargada de preocupaciones por los gastos, y la cara refleja la fatiga y el descontento con la vida. En muchas, surge un sentimiento de envidia y enojo hacia las mujeres que tienen más que ellas. De ahí la constante irritabilidad y la ausencia de feminidad. Y esto, como ya se puede adivinar, es una de las causas más frecuentes del divorcio.

Los hombres pierden el interés por esas mujeres. Terminan usándolas, y nada más. Y no esperes a que, si ahorras en ti misma, él te haga regalos y te mime con lindos detalles y sorpresas. Puede parecer crudo y cínico, pero para ningún hombre tiene sentido gastar dinero en algo que le sale barato o gratis. Y tu bueno y virtuoso, a primera vista, deseo de ahorrar su dinero, él simplemente lo percibirá como tu falta de voluntad para cuidar de ti misma.

El genial escritor alemán Erich Maria Remarque dijo una vez: «La mujer que ahorra en sí misma, genera en los hombres el deseo de ahorrar en ella».

Una mujer sabia se preocupa por el dinero no más de lo necesario. Ella sabe muy bien que puede ganar o inspirar a un ser querido para nuevos logros. Ella sabe cómo planificar el presupuesto y establecer prioridades para las compras, ¡y NUNCA se olvida de sí misma!

¡Y a ti también te deseamos que nunca ahorres en ti misma! Comparte esta importante información con tus amigas en las redes sociales.