Chica se salva de la anorexia por amor

Ella consumía 39 calorías al día y pesaba 22 kilos… Pero el amor entró en su vida.

Paradójicamente, si estás sola, siempre hay alguien que te pregunte: ¿Y tu prometido? Si estás casada, todos se sienten preocupados: ¿Pero todavía no tienes hijos? Si eres rolliza, alguien lanza con sarcasmo: «Te vendría bien bajar de peso». Y por el contrario, si eres delgada, te persigue la frase: «¿Por qué estás tan flaca?» En fin, la conclusión viene sola: complacerle a todos es imposible y tampoco tiene sentido…

Por lo que ha pasado esta chica en sus años más jóvenes, no lo desearás ni a un enemigo. La colegiala Chiara Schober, de Liechtenstein, sufrió tan fuertemente la muerte de su abuela, que prácticamente perdió las ganas de consumir alimentos: solo alrededor de 39 calorías al día. La niña adelgazó rápidamente, y en algún momento alcanzó el punto crítico — (!) 22 kilogramos.

Para Chiara, por ejemplo, era normal comer un melocotón en todo el día.

La chica esbelta y bonita, gradualmente, se convirtió en un esqueleto andante.

Fue ingresada en un hospital. Pero la adolescente amenazó con suicidarse, si no volvía a casa.

Los médicos ya no le daban a Chiara Schober ninguna posibilidad…

Los padres, desesperados, miraban como su niña, antes tan alegre, se desvanecía ante sus ojos.

Toda esta pesadilla continuó hasta que Chiara, de 17 años de edad, se encontró con Jason. Dos semanas después de conocer al joven, la chica comenzó a ganar peso, lentamente. Un año y medio después, Schober regresó a su estado normal.

«Jason me salvó la vida, — dice Chiara. — Yo entendía que la anorexia me iba a matar, pero no tenía fuerzas para evitarlo, y los médicos no hallaban cómo ayudarme. Cuando en el hospital trataban de alimentarme con brócoli, cereales y otros productos útiles, yo armaba rabietas y amenazaba con suicidarme. La sola vista de alimentos me aterraba…

Pero el amor me dio fuerzas para calmarme y controlarme. Empecé un largo camino hacia la recuperación. Jason me obligaba a comer en todas partes, constantemente me llevaba a los cafés, a ver las películas, donde me alimentaba con palomitas de maíz. Poco a poco, empecé a comer como una persona normal».

Es cierto el dicho que dice que «El amor sana…». La inspirante historia de Chiara Schober nos demuestra que todo siempre llega en su momento. Si este milagro de la recuperación también te llenó de emociones positivas, no dudes en compartir esta historia con tus amigos en las redes sociales.