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Ella sola reparó la cocina del departamento de su anciana mamá.

De vez en cuando, cualquier apartamento requiere reparaciones mayores, aunque la mayoría de nosotros preferimos no pensar en ello. Para millones de personas, la reforma se convierte en una dura prueba, que luego toda la familia recuerda con temblor durante muchos años. ¡Pero la protagonista de nuestro artículo de hoy está hecha de una madera diferente!

Cuando su madre necesitó una reparación importante en la cocina, la ingeniosa amazona ni siquiera se lo pensó dos veces. ¡Sin ayuda de especialistas, ella sola reparó la pequeña cocina!

Como era antes

Desde el exterior, la vieja cocina se veía bien, pero habían pasado 20 años desde su última reparación, y por dentro ya estaba en condiciones precarias. ¡La ayuda de la hija fue muy útil!

Primeros pasos

Primero, la chica removió el viejo papel pintado. Luego, levantó los azulejos de las paredes. Después, le tocó el turno al estuco y la masilla. Según los planes elaborados de antemano, a los futuros casilleros se les debía hacer un «faldón», y en el lugar donde se suponía que iría la mesa, se decidió tapizar la pared con tablillas.

Un azulejo blanco y limpio con una lechada azul, y con el mismo forro blanco, se ve genial. Eligieron este revestimiento por razones prácticas: se pega muy bien con pegamento líquido, y se lava sin problemas, en caso de que algo se pegue.

Muebles de cocina por medios propios

Entonces llegó el momento de recoger los muebles. La chica y su madre decidieron no comprar armarios confeccionados. En cambio, compraron paneles de pared del tamaño correcto, e hicieron que una cocina fuera de ellos, resultando no peor que los de fábrica. ¡El costo fue módico!

Las baterías, a juego con los azulejos y el revestimiento, fueron pintadas con esmalte blanco. Usaron papel tapiz lavable, con una pequeña flor que completó la imagen perfectamente. ¡Cómo resultado, un entorno de estilo provenzal!

Piso, taquillas, fontanería

La dueña del departamento no quería arrancar tablas de madera y llenar el piso con concreto. Sobre el piso original, simplemente pusieron un sustrato y encima linóleo. La chica temía que el piso no «aguantara». Afortunadamente, un año después de la renovación, estaba claro: no pasó nada.

Se decidió abandonar los gabinetes superiores. ¡Había suficiente espacio para los platos en los inferiores, y los superiores consumían visiblemente una gran cantidad de espacio!

Instalaron y conectaron todas las tuberías. La vieja estufa fue cortada por un gasista. Se instaló una nueva, pequeña y sin horno: a la anciana madre no le gusta hornear.

El resultado fue sorprendente: en un mes de trabajo, ¡La vieja cocina había cambiado por completo! Y se gastó relativamente poco dinero en reparaciones, unos 600 dólares en total. ¡Es evidente que las manos de esta chica valen su peso en oro!

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