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Voluntarios salvan a un bebé orangután

Este pobre chico vivió su primer año de vida en una jaula para pollos. Cuando lo rescataron… ¡Horror!

Cuando el pequeño Budi llegó al orfanato para orangutanes en Borneo, ya este albergaba a 83 de sus parientes. De acuerdo a los trabajadores del lugar, cada uno de estos animalitos oculta una historia, capaz de ablandar a una piedra.

Sin embargo, este bebé, de 10 meses de edad, siempre destacó entre los demás primates afectados.
La antigua dueña Budi no cuidaba bien de sus necesidades, tratando a su mascota con crueldad, arrogancia y desprecio. ¡Es un verdadero milagro que el pobre animalito haya podido sobrevivir!

Casi inmediatamente después de su nacimiento, el bebé orangután fue metido en una jaula para pollos, donde pasó sus primeros 10 meses de su vida. Para protegerse, solo tenía una manta delgada.

Sin embargo, lo que más le afectó fue su dieta forzada. Resulta que su dueña pensaba que los alimentos sólidos eran perjudiciales para el bebé orangután. ¡Por lo tanto, esos 10 meses, Budi sólo consumió leche condensada!

Cuando los voluntarios vieron a Budi por primera vez, quedaron horrorizados. Su vientre estaba muy hinchado, y tenía las piernas torcidas. ¡El pequeño primate, ni siquiera, podía abrir la boca por sí solo, por no mencionar a sus pies!

Al principio, los veterinarios tuvieron que presionar las comisuras de la boca de Budi, para que esta la abriera. Sin embargo, incluso después de un considerable tiempo en manos de los especialistas, el animalito todavía sólo comía alimentos líquidos. ¡Él, simplemente, no sabía masticar!

El día en que Budi fue capaz de sentarse por sí solo, fue un día de fiesta para los voluntarios. Si tenemos en cuenta que había permanecido, por tantos meses, inmóvil en una jaula, este pequeño paso de avance fue un enorme progreso.

Los expertos no pierden la esperanza de que, tarde o temprano, el bebé pueda liberarse en el bosque, junto a sus hermanos. Sin embargo, por los próximos años, el orangután deberá permanecer en un refugio especializado. ¡Eso es lo que resultó del brutal desprecio de su antigua dueña!

Sin embargo, incluso si el primate nunca se recupera completamente de los efectos de su primer año de vida, no va a quedar abandonado a su suerte. Los trabajadores del refugio ya han expresado su disposición a hacerse cargo de él, hasta el final de su vida. ¡Sin embargo, esperamos sinceramente que todo marche bien, y finalmente, el pequeño orangután pueda regresar a su hábitat natural!

¿Qué opinas acerca de la historia del pequeño Budi? Comparte tu punto de vista en los comentarios, y el post con tus amigos de las redes sociales…

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