Pantalones de piel de un difunto

Este museo guarda unos pantalones… hechos de piel de un difunto. ¡La razón es increíble!

¡Cuántas barbaridades existían en la antigüedad! El castigo de las mujeres por adulterio puede ser un ejemplo. Sin embargo, también había una gran cantidad de costumbres, que, aunque no eran una fuente del dolor, hoy día nos hacen estremecer. ¡La verdad es que estaban a la par con terribles torturas y ejecuciones!

Así, en el siglo XVII en Islandia, existía un ritual con estándares absolutamente salvajes, según nuestras tradiciones. ¡Con el fin de atraer la riqueza, algunos residentes de la isla usaban… pantalones de piel humana, procedientes de un cadáver!

Este accesorio se llamaba nábrók, lo que se traduce literalmente como «calzoncillos de la muerte». ¡Su procedimiento es impactante!

En la brujería islandesa, los nábrók (calificados como necropanties, los pantalones hechos de la piel de un hombre muerto), se pensaba que eran capaces de producir un suministro sinfín de dinero. El ritual se practicó en el siglo XVII.

Para empezar, era necesario negociar con la persona viva antes que muriera (a menudo, era un acuerdo entre amigos), y que éste estuviera de acuerdo en que cuando falleciera, hicieran los pantalones de su piel. Luego, inmediatamente después del funeral, el cuerpo era levantado de su tumba, y se le separaba de sus piernas la piel — en una sola pieza, libre de arañazos y cortes.

El atuendo siniestro se ponía en los pies, se pegaba a la piel y quedaba como si fuera una parte del cuerpo de su portador.

¡Pero ahí no se terminaba todo! Para que el ritual tuviera eficacia, después, en ciertos días (para la Navidad, Pascua u otras fechas especiales), había que hurtarle a la viuda del fallecido una moneda y colocarla al interior, en la zona escrotal del pantalón. Junto con una señal mágica especial — nábrókarstafur, que se escribía en una hoja de papel. Se creía que con la moneda en el escroto, el propietario nunca tendría la billetera vacía, y el dinero fluiría hacia él.

Los que vestían estos pantalones se consideraban hechiceros o brujos.

Según la leyenda, al llevar a cabo un ritual de este tipo, podrían fácilmente terminar en el infierno después de la muerte. Así que era terminantemente prohibido morir con este atuendo puesto. Y para que eso no sucediera, el dueño durante su vida tenía que persuadir a alguien para que heredara su pantalón. Así nábrók pasaba de una generación a otra, atrayendo el dinero para muchos propietarios a lo largo de varias generaciones.

Por cierto, el ritual de la transferencia de los pantalones también era inusual. El nuevo propietario debía ponérselo en la pierna derecha, mientras que el antiguo propietario retiraba la izquierda. Si la persona no alcanzaba a pasar los pantalones a otro, su cuerpo era enterrado en el hielo después de la muerte, y su alma iba directo al infierno.

En la actualidad, la única nábrók que se conserva, está almacenada en el Museo de la brujería y la magia negra de Islandia en Hólmavík.

Bueno, ¿qué te parecen los rituales que inventaban la gente en el pasado? Si estás impresionado por este rito necromántico, coméntaselo a tus amigos de las redes sociales.