Padre retrató a su hija moribunda

Cuando su hija estaba muriendo de cáncer, el padre inconsolable tomó esta imagen.

Los padres de la pequeña Jessica decidieron mostrar al mundo esta imagen, sabiendo de antemano que un cuadro tan terrible horrorizaría a millones.

La inquietante fotografía representa el sufrimiento inhumano de su pequeña hija de 4 años de edad, en la etapa final de la batalla contra el cáncer. Según los médicos, solo le quedaban unas pocas semanas para vivir.

De acuerdo con el padre del bebé, Andy Whelan, hoy día casi todas las publicaciones sobre el cáncer infantil muestran las fotos de los niños llenos de esperanza, en brazos de sus benefactores y proveedores de servicios médicos. Sin embargo, estas imágenes contribuyen a que la gente subestime en gran medida la terrible enfermedad. La foto tomada por el hombre es una clara evidencia de cuán terrible es la verdadera cara del cáncer en un menor.

La idea de esta imagen nació en Andy en un momento de desesperación. La familia Whelan pasó por todos los círculos del infierno, en busca de una cura para Jessica. Pero los logros de la medicina moderna no fueron suficientes. Ni ciclos de quimioterapia ni fármacos experimentales ayudaron en la lucha contra el neuroblastoma en el estadío IV.

Cuando la atención de los médicos se desplazó del tratamiento a la prolongación de la vida de la niña, los padres tomaron la difícil decisión de llevarla del hospital a la casa. Andy y Nicki, la madre de Jessica, querían que su hija pasara sus últimos días dentro de las paredes que la vieron crecer, entre familiares cercanos, y no en una cama del hospital.

Esta imagen se convirtió en la más difícil de la vida del hombre. Fue hecha en un momento de total desespero, cuando retorciéndose del dolor, la niña empujó a los padres, y los adultos tuvieron que quedarse de brazos cruzados, llorando por dentro, pero sin poder hacer nada para ayudarle a su pequeña. ¡Terrible instante!

«Ninguna familia en el mundo debería experimentar esto», — dice Andy. Si esta imagen hará que la gente tome consciencia, entonces no se hizo en vano. Con el corazón roto en lágrimas, este padre pide al mundo continuar con las investigaciones, hasta encontrar, finalmente, una cura para esta atroz enfermedad. ¡Para su hija ya fue tarde, pero los otros niños deben ser protegidos de tan terrible destino!