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¿Por qué un hombre fuerte debería aguantar a una mujer después de los 40 años? No se trata de amor en absoluto.

Una observación interesante en la vida: Muchos matrimonios se rompen durante los primeros 5 años, o cuando los cónyuges ya tienen más de 40 años. En el primer caso, todo está claro: No pudieron soportar las dificultades de una vida conjunta, pero el segundo es más impactante. Después de todo, hay tantas cosas detrás de tantos años, una historia, niños… Algunos hombres corren tras mujeres más jóvenes, pero la mayoría simplemente se va, algo que está más allá del sentido común. Se van porque ya no pueden vivir con una mujer de 40 años o más.

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¡Qué pasada! decidió indagar, y hoy te cuenta por qué algunos hombres dejan a sus mujeres, después de haber cumplido estas sus 40 años, y por qué los que se quedan, simplemente las toleran. Por supuesto, esto no se aplica a todos los hombres, pero hay suficientes casos de este tipo para discutir el tema.

MUJERES MADURAS MAYORES DE 40

Todos a su alrededor solo hablan de la felicidad, el sufrimiento, el sacrificio de las mujeres, pero no es costumbre hablar de las dificultades de los hombres. Si nos enfrentamos a la verdad, de aquello de lo que las mujeres amaban en la vida cotidiana, solo quedan los estereotipos. La emancipación femenina, es decir, la lucha por la libertad y los derechos de las mujeres, ha dado un gran paso adelante, tan grande que parece que ya es hora de la emancipación masculina.

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Resulta que convivir con una mujer emancipada moderna no justifica los gastos psicopedagógicos de un hombre adulto, y ya no de un hombre híper-sexual. Muchos simplemente toleran a esas mujeres, simplemente porque no quieren involucrarse en todo el alboroto del divorcio: Dividir la propiedad, poner nerviosos a los niños, vender una casa, comprar apartamentos… «¿Por qué la tolero? ¿Para qué? Después de los 40 años, pierde lo único que tenía de femenino: su atractivo externo», dice uno de los hombres entrevistados.

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Es importante entender aquí que el atractivo femenino no se trata solo de la apariencia de su cara, sus piernas y su pecho, sino de la capacidad de energizar el aire que la rodea.

No se trata de que te sometas a la mentalidad masculina todos los días, sino de que dejes que tu hombre domine al menos un poco, y se sienta un protector. Debes entender que tu hombre necesita esforzarse en lograr lo mejor por y para ti y los niños, y no escuchar constantemente lo buena que eres, que resuelves todos los problemas sin su ayuda y que ganas un dinero fabuloso en tu genial trabajo de todo el día. Esto a la larga socava su ternura y cariño; dejará de idolatrarte y no se sentirá del todo un hombre de familia.

Una mujer mayor de 40 años solo será tolerada en su hogar si no pierde su magnetismo femenino. Lo mismo sucede a los 50, a los 60, e incluso a los 70. Como resultado, un hombre ya no recibe ni belleza, ni un cuerpo flexible, ni comodidad personal en el hogar. Incluso aquellas mujeres que crecieron en las provincias y creyeron solo en un hombre desde la infancia, pueden convertirse en las mismas feministas de la gran ciudad.

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En una relación, todo se basa en la reciprocidad: él para ti, tú para él. Y cuando algún elemento se cae, la unión se derrumba. Los cónyuges terminan viviendo uno al lado del otro bajo el mismo techo, y nada más. Es decir, un hombre simplemente tolerará a su esposa, pero dejará de amarla y adorarla. Lo más probable es que termine buscándose una amante o pasando cada vez más noches con sus amigos que con su familia. Es más fácil para él protegerse completamente de su esposa, que sentirse como una persona inútil.

Por lo tanto, señoras, permanezcan femeninas. Nadie te prohíbe ser una mujer de negocios exitosa, una mujer fuerte, capaz de abrir la puerta con el pie o estar mentalmente por delante de todos tus colegas masculinos. Pero apenas cruces el umbral de tu casa, olvídate de todo esto y sé una mujer cariñosa, que inspira a su hombre a crecer, cargando la casa de energía positiva.

Y, sin histeria, exígele todo sin lo cual ninguna mujer en el mundo puede ser feliz: Sentimientos de seguridad y todo lo que de él se deriva: Ternura, generosidad, lealtad, amor…

Resulta que a veces las propias mujeres tienen la culpa de que sus hombres no quieran quedarse con ellas parada determinada edad. Un tema controvertido, por supuesto, porque siempre hay dos a quienes culpar por los problemas de relación.

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