Madre encerró a su hija en el ático

A la edad de 25 años, esta bella joven desapareció sin dejar rastro… ¡El misterio fue revelado un cuarto de siglo después!

En 1876, Blanche Monnier, de 25 años, era sólo otra bella más, que adoraba la vida secular de París. Su madre quería casarla rápidamente, así que la joven pasaba los días en búsqueda de un digno caballero. Los conocidos de la joven leona secular se sorprendieron mucho cuando ella desapareció repentinamente.

Desde entonces, ninguno de sus amigos jamás vio a Blanche. La madre y el hermano de la chica desaparecida llevaron luto por un tiempo, pero luego su vida volvió a la normalidad. Parecía que el misterio de la desaparición de la bella estaba destinado a permanecer sin resolver…

Más tarde salió a relucir que la razón de todo era el amor «no planificado» de Blanche. El corazón de la muchacha latía por un anciano abogado que quedó en la ruína.

La madre de Monnier se opuso rotundamente a la descabellada elección de su hija. Sin embargo, ¡la bella joven mostró su carácter, defendiendo su amor a toda costa — decidió firmemente ser la esposa de su elegido!

El 23 de mayo de 1901, 25 años después de la desaparición de Blanche, una carta anónima fue recibida por la policía de París. La carta informaba que la chica… ¡pasó todo este tiempo, siendo prisionera en su propia casa!

Los agentes de la ley examinaron la casa de Monnier y encontraron un desván cerrado, el cual apestaba terriblemente. ¡Habiendo quitado la cerradura, los policías se retiraron horrorizados!

Resultó que el anónimo bienqueriente estaba en lo cierto. ¡La madre había mantenido a Blanche durante un cuarto de siglo, encerrada en la oscuridad del ático!

El cuerpo demacrado de la ex-bella pesaba no más de 25 kilogramos. El piso de la habitación estaba cubierto de restos de comida y heces, y sobre el colchón podrido que servía de cama, ¡aleteaba una multitud de insectos!

La madre de la pobre chica, reconocida benefactora, fue detenida de inmediato. Tras confesar su maldad, la anciana se enfermó y murió en prisión 15 días después.

El hermano de la víctima, Marcel, a quien le presentaron cargos no menos graves, logró evadirlos, saliendo seco del agua. Mientras que la desafortunada prisionera se convirtió en residente permanente de un hospital psiquiátrico.

Desafortunadamente, la psique de Blanche no alcanzó recuperarse tras 25 años de vida en la suciedad y la oscuridad. Su madre, para quien un casamiento inconveniente era inaceptable, siguió castigando a la desobediente hija por voluntad propia, incluso años después de la muerte de su amante.

La mujer, mutilada por su propia madre, murió en 1913. Consuela saber que, al menos los últimos 12 años de su vida, la pobre chica los pasó en compañía de otras personas y en una habitación limpia. Pero sin la ayuda del anónimo bienqueriente, Blanche probablemente nunca volvería a ver la luz del día.

Es terrible pensar que en el mundo, podrían existir otras personas con un destino similar.

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