Las últimas palabras de Steve Jobs

«La riqueza que he acumulado, no me la llevaré conmigo». Las últimas palabras de Steve Jobs en su lecho de muerte.

Ahora nadie puede negar que Steve Jobs no solo era una persona famosa, sino el hombre que cambió toda una época. Los jóvenes le están muy agradecidos, en especial, por las contribuciones técnicas, al crear la compañía «Apple», y la gente en general — por su sencillez, a pesar de la increíble riqueza que poseía. Aunque Steve ya no está entre nosotros, sigue siendo idolatrado por millones, y las multitudes hasta le atribuyen cualidades casi mágicas.

Fue uno de los multimillonarios más polémicos. Consideró el abandono de los estudios en la universidad como la mejor decisión de su vida. Con tantas riquezas, continuó llevando un estilo de vida ascético, prefiriendo permanecer en la sombra. «Ser el hombre más rico del cementerio — es una tontería. Irse a la cama con la sensación de que hiciste algo hermoso — es lo que realmente importa», — dijo una vez este gran inventor.

En Internet aparecieron las palabras supuestamente pronunciadas por Steve Jobs en su lecho de muerte, en la sala de un hospital. Por desgracia, se hace muy difícil comprobar si fueron ciertas o no. Pero el estilo de estas frases se parece demasiado al brillante discurso de Steve Jobs ante los graduados de la Universidad de Stanford, cuyas palabras todavía suenan muy actuales. Sea de quien fueran estas declaraciones, ¡son realmente brillantes!

«He llegado a la cima del éxito en el mundo de los negocios. A los ojos de los demás, mi vida es el epítome del éxito.

Sin embargo, además del trabajo, tengo poco de alegría. Al final, la riqueza — es solo un aspecto de la vida, al cual estoy acostumbrado.

En este momento, acostado en una cama del hospital y mirando mi vida hacia atrás, me doy cuenta de que toda la riqueza y el reconocimiento del que yo estaba tan orgulloso, pierden importancia ante la cara inminente de la muerte.

En la oscuridad, cuando miro a la luz verde de la máquina de soporte vital y escucho un sonido mecánico repetitivo, siento el aliento de Dios y la proximidad de la muerte. Ahora, cuando hemos acumulado suficiente riqueza, llegó el momento de pensar en otras cosa de la vida que no están conectados con la riqueza…

Tiene que haber algo más importante: posibles relaciones, puede ser arte, tal vez los sueños de la niñez…

La carrera incesante tras la riqueza transforma al hombre en una marioneta, cosa que me ha sucedido también a mí. Dios nos dio los sentimientos para llevar el amor a todos los corazones, no para llenarlos de las ilusiones de la riqueza.

La riqueza que he acumulado en mi vida, no la puedo llevar conmigo. Todo lo que puedo llevar son los recuerdos, generados por el amor. Esa es la verdadera riqueza, que debe acompañarte, llenarte de fuerzas y ​​luz para seguir adelante.

El amor puede superar mil millas. La vida no tiene límite. Ve a donde quieras ir. Alcanza la altura que desees alcanzar. Todo está en tu corazón y en tus manos.

Tu puedes contratar a alguien para que conduzca tu coche o alguien que haga el dinero por ti, pero, en cambio, no podrás encontrar a nadie que sufra por ti tus enfermedades.

Las cosas materiales que perdemos, aún se pueden recuperar. Pero hay una cosa que nunca encontrarás, si la pierdes — esa es la vida.

No importa en qué etapa de la vida estamos ahora mismo: a todo el mundo lo espera el día en que caiga el telón.

Tu tesoro — es el amor a la familia, tu amante, tus amigos…

Cuídate. Preocúpate por los demás».

¡Estas reflexiones incitan a pensar a todos! Aprecia cada momento de tu vida y no te empeñes en acumular riquezas materiales — nada de eso lo llevarás a la tumba. Basta simplemente hacer mejor el mundo que te rodea, amar y respetar a tus seres queridos, ser Hombre — esta será tu pequeña contribución al bien común.

Empieza hoy, empieza ahora — ¡comparte estas sabias palabras con tus amigos!