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Enfermera abusa de un anciano pensionado

La hija de un pensionista instaló una cámara en su casa. Lo que esta reveló, dejó en shock a todo el mundo…

En el mundo siempre ha existido gente que gusta del abuso de poder, y por eso maltrata e intimida a los más débiles, sin el mínimo sentimiento de culpa. Por lo general, las víctimas son las mujeres, los niños y las personas de la tercera edad…

No sé por qué lo hacen, ni qué sienten, pero tal parece que disfrutan hacer daño a los demás. La enfermera de nuestro protagonista de hoy forma parte de este grupo de inhumanos…

Vladimir Brouwer, de 76 años de edad, en sus mejores tiempos, fue un famoso ingeniero. ¡Por su trayectoria inventiva, incluso, recibió un premio estatal!

Hoy, el Sr. Brouwer disfruta de una merecida jubilación. Bueno, en apariencias… ¡En realidad, más que descansar, el pobre lo que ha estado es viviendo un suplicio!

Todo comenzó cuando Mesimba Adzhelalova se presentó ante la hija del ingeniero, como Anya. La enfermera llevaba consigo muy buenas cartas de recomendación, las cuales más tarde resultaron ser falsas.

En presencia de los inquilinos, Mesimba parecía una trabajadora muy profesional, caritativa y sensible. ¡Sin embargo, para el pobre Vladimir, el año que pasó bajo el cuidado de esta mujer fue una total pesadilla!

Brouwer, fue diagnosticado con la enfermedad de Alzheimer y Parkinson. Luego, se sometió a una complicada cirugía cerebral, y se le recomendó descansar al aire puro.

Su familia, que siempre vivió y trabajó en la ciudad, después de la enfermedad de su padre, decidió mudarse a una casa de campo. Además, acordaron contratar a un buen especialista, para que el anciano tuviera una buena recuperación.

Sin embargo, con el paso del tiempo, en vez de mejorar, ocurrió todo lo opuesto: el anciano perdió peso, dejó de andar por su cuenta, y sus manos y cabeza siempre estaban cubiertas de moretones. Al darse cuenta de que algo andaba mal, la familia implantó una cámara de vigilancia en la casa. ¡Lo que esta reveló, dejó a todo el mundo en shock!

Resulta que la enfermera golpeaba constantemente al veterano. Le daba de comer sólo una o dos veces al día, y ni siquiera le daba los medicamentos. ¡Lo peor es que la infame psicópata sabía que la estaban grabando!

Al principio, la enfermera se disculpó con la familia Brouwer, y aparentó llorar, pero, al darse cuenta de que eso no funcionaba, optó por acciones coercitivas. Ante esta actitud, los hijos de la víctima llamaron a las autoridades.

La investigación policial descubrió que, en realidad, el nombre de la enfermera era otro, y que sus encomiendas, así como el expediente, eran falsas. Por cierto, Adzhelalova nunca ha reconocido plenamente su culpa.

Por sus crímenes, esta falsa enfermera recibió un merecido veredicto. Mesimba fue sentenciada a tres años de privación de libertad, en el penal de la localidad.

Afortunadamente, poco después de este suceso, el anciano comenzó a mejorar notablemente, bajo el cuidado de una nueva enfermera. Seis meses después, ya podía caminar casi sin ayuda, y había aumentado de peso.
Abramos los ojos. ¡Quién sabe cuántos ancianos, en estos momentos, están siendo víctimas de abuso! Por eso, por favor, comparte este llamado de alerta en tus redes sociales.

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