El destino de Julia Pastrana

El dinero y la fama lo impulsaron a casarse con esta mujer, pero eso no fue todo… ¡Mira lo que pasó después!

Dicen que la belleza está en los ojos del espectador y las opiniones pueden ser muy divergentes. Esto es normal, porque es imposible agradar a todo el mundo…

La estrella principal de esta historia fue llamada, alguna vez, la mujer más fea del planeta. Su nombre era Julia Pastrana, y vivió en el siglo XIX, ganándose la vida como fenómeno de circo. Las personas estaban dispuestas a dar sus ahorros solo para verla…

Pastrana nació en 1834, en México. Ella sufría de una enfermedad llamada hipertricosis, por lo que todo su cuerpo estaba cubierto de pelo lacio, incluso sus manos y pies. Aunque los científicos explicaron este fenómeno, Julia tuvo que soportar la burla de las personas, que afirmaban que la madre de la mujer tuvo una relación cercana con un orangután.

El primero en notar la posibilidad de ganar dinero a costa de Julia fue un estadounidense llamado M.Rates. Después de él, Pastrana tuvo varios asesores (esencialmente anfitriones), hasta que encontró a Theodor Lent. Al momento, conectaron en todos los sentidos de la palabra. Al principio, este quería encontrar el novio más rico para la mujer (valga decir que hubo bastantes ofertas), pero, al final, al darse cuenta de que Julia se había enriquecido con sus discursos, él mismo se casó con ella.

En 1859, Pastrana comenzó a hacer giras por Moscú. Fue entonces cuando quedó embarazada. En 1860, dio a luz a un bebé, cuyo cuerpo también estaba completamente cubierto de pelo. El niño murió tres días después (algunas fuentes afirman que a las 35 horas de nacido), seguido de su madre, debido a las complicaciones después del parto.

Pero, Lent decidió que no podía dejar de viajar. Se puso en contacto con el profesor Sukolov, de la Universidad de Moscú, quien aceptó embalsamar el cuerpo de Julia y su hijo. Poco tiempo después, el nuevo espectáculo fue un éxito en Inglaterra.

Aunque no lo creas, el hombre encontró a otra mujer con la misma enfermedad de Julia, la tomó por esposa y la nombró Zenora Pastrana (presunta hermana de su fallecida esposa). Entonces, el señor Lent se enfrascó en un viaje, acompañado de su nueva mujer, y las momias de Julia y su hijo.

El tiempo le cobró factura, y Lent terminó ingresado en un hospital psiquiátrico. Los derechos de las momias pasaron de mano en mano, hasta caer en poder del III Reich, y durante la Segunda Guerra Mundial se exhibieron en la Noruega ocupada, recaudando bastante dinero se destinó para las necesidades alemanas.

En 1976, unos vándalos irrumpieron en la bóveda donde se guardaban las momias, y mutilaron al niño, cuyos restos fueron comidos por las ratas. Solo en 2012, la Universidad de Oslo aceptó transferir la momia de Julia a México. El cuerpo de la mujer finalmente fue enterrado en 2013. Desde su muerte, habían pasado 153 años…

El destino de esta mujer fue cruel durante su vida, e incluso después de su muerte. Me alegra que esta historia por fin haya terminado, sus restos ahora descansen en paz.

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