Cómo defenderse de un manipulador

8 sencillas reglas para evitar ser manipulado. No permitas que nadie te manipule.

No hay nada que resulte más molesto que sentirse «manejado» por alguien. Y esta sensación de angustia que te acompaña, sencillamente te desvaloriza, te destruye. Pero lo peor de todo es que, estando conciente de ello, no siempre ves la salida más digna, porque estos manipuladores, con frecuenca, resultan ser nuestras personas más queridas, familiares o compañeros de trabajo, en fin, gente cercana.

Pero hay algo que debes tener siempre muy presente. Las personas manipuladoras, armadas de su don y su habilidad para hacer chantaje, decir mentiras, usan todas sus artimañas para hacer que te sientas culpable ante una situación determinada. Ésa es su arma secreta. Lográndolo, aprovechan la situación a su favor. Deciden por ti, te obligan a ejecutar sus deseos y órdenes. Reducen tu voluntad al mínimo, aún sabiendo que puedes terminar siendo dañado en el proceso. Y lo cierto es que esta situación puede prolongarse por años, envenenando y destruyendo la autoestima de la persona manipulada… ¡mientras ella lo permita!

Es por eso que resulta tan importante aprender a hacerle frente a este tipo de personas. Quepasada.cc te propone a conocer estas importantes «leyes de seguridad». Diseñadas por el experto en estrategias de comunicación y couch Preston Ni, te permitirán defenderte de un manipulador. Pero, antes que todo, tienes que acabar con esos pensamientos negativos que te hacen creer que este problema no tiene solución. La salida está aquí, solo tienes que seguir estos valiosos consejos:

Tus derechos son inalienables:

• tienes derecho a que los demás te respeten;
• tienes derecho a expresar tus emociones, opiniones y deseos;
• tienes derecho a decidir tus prioridades;
• tienes derecho a decir «NO», sin sentimiento de culpa;
• tienes derecho a recibir TODO por lo que has pagado;
• tienes derecho a expresar tus puntos de vista personales, aunque estos difieran de los demás;
• tienes derecho a la protección ante amenazas morales, emocionales y físicas;
• tienes derecho a vivir tu vida, según tu propio concepto de felicidad.

Establece tus propios límites de espacio personal, aprende a marcarlos a tiempo. Recuerda que solo tú, y nadie más, eres el responsable de tu propia vida.

Mantén la distancia:
El manipulador suele modificar su conducta a su conveniencia: desde la educación extrema hasta la violencia y rudeza, acorde a la persona que desea manipular. En una situación puede simular ser alguien indefenso, y en otra, mostrar su lado agresivo. Si has notado estos cambios extremos en el carácter de alguien, se te recomienda mantener una prudente distancia y no establecer relación alguna, a menos que sea necesario.

Muchas pueden ser las causas de un comportamiento así, y su origen podría estar en la infancia. Sin embargo, si te empeñas en salvar, educar y corregir a un manipulador, te puedes dañar en el proceso. ¡Mejor mantén la distancia!

No te lo tomes muy a pecho:
La tarea de un manipulador está en identificar tus debilidades, para aprovecharlas luego en su favor. Te induce sentir «incapacidad», e incluso «sensación de culpa» por no obedecer sus órdenes. Si sientes esas emociones, no te desanimes, recuerda que el problema no radica en ti, él del problema no eres tú. Solo están tratando de manipularte para hacerte sentir mal, incapaz, para que cedas a su voluntad, renunciando a tus propios derechos.

Analiza y responde sinceramente estas preguntas:

• ¿Esta persona me demuestra un verdadero respeto?
• ¿Qué tan justas están sus expectativas y peticiones?
• ¿Qué tan equilibrada es la relación? ¿Quizá sea uno de los dos quien se esfuerza, mientras que el otro solo recibe los beneficios?
• ¿Qué tanto me afecta a mí esta relación?

Tus respuestas te ayudarán a definir y entender tu relación con esa persona, y si existe un problema, comprender la causa.

Preguntas de prueba:
Un manipulador siempre te colmará con sus peticiones o solicitudes, haciendo que desplaces tus necesidades a un segundo plano. Al negarse tú, el manipulador comienza a ofenderte y menospreciar tus argumentos. En esta situación, lo que tienes que hacer es desviar el foco de atención de ti mismo hacia tu interlocutor. Formúlale algunas preguntas de prueba, para comprobar si esa persona aún tiene algo de autocrítica.

• ¿Te parece que lo que me pides es algo justo?
• ¿Te parece que esto es justo conmigo?
• ¿Puedo tener mi propia opinión al respecto?
• ¿Me lo estás preguntando o lo afirmas?
• ¿Qué recibo yo a cambio?
• ¿Realmente crees que yo… ( reformula la petición del manipulador)?

Sucede que, al plantearle estas preguntas, es como si lo pusieras frente a un espejo. Le ofreces la oportunidad de ver su propio «reflejo» y la verdadera naturaleza de su petición.

Aun así, puede ser que te topes con una clase singular de personajes, a quienes simplemente no les preocupará escucharte, e insistirán en su causa. En ese caso sigue los siguientes consejos:

¡No te apresures!
Una estrategia muy común, que el manipulador suele usar, consiste en forzarte a actuar o responder de inmediato. Si la situación requiere que actúes rápido, el manipulador puede apoyarse en eso para manipularte y conseguir lo que desea. Algo así como «cerrar un trato».

Cuando sientes que te está presionando, tómate tu tiempo para decidir. ¡Tú tienes todo el derecho a eso! Recuerda que ésta es tu oportunidad de evitar las decisiones lamentables. Usa el tiempo a tu favor, quitándole la posibilidad de coaccionar tu voluntad. Una frase muy efectiva que te ayudará a mantener el control sobre la situación, es «lo pensaré». Analiza los pros y los contras: determina si quieres seguir discutiendo al respecto o prefieres terminar con un «NO» rotundo.

Aprende a decir «NO»
Saber decir «NO», poner los puntos sobre las ies a tiempo, es lo más importante en el arte de la comunicación. Una negación clara y concisa te permite mantener firme tu posición y deja en claro tu relación con el interlocutor (sobre todo si sus intenciones son buenas).

Recuerda siempre tu derecho de establecer tus prioridades y de decir «NO», sin sentimiento de culpa. No permitas que te manipulen con actitud de lástima, abandono. Tu propio camino hacia la felicidad lo eliges y lo construyes solo tú.

Háblale sobre las consecuencias:
Si el manipulador sigue sin aceptar tu negativa e insiste en invadir tu espacio personal, usa uno de los métodos más efectivos para acabar con su juego: exponle claramente los posibles resultados de sus acciones. Esto lo pondrá a pensar y lo obligará a cambiar su actitud hacia ti, o al menos, pondrá en evidencia su plan, invalidándolo.

Defiéndete de sus burlas y ofensas:
Otra arma de la que se vale un manipulador, consiste en ofender o burlarse directamente de su víctima, mientras intenta asustarla o causarle algún tipo de sufrimiento. Por eso es muy importante que recuerdes, que el manipulador se basa, se apoya en lo que considera tu debilidad. Si te muestras pasivo y obediente, serás un blanco fácil para sus burlas. Un dato curioso es que muchas de estas personas, en realidad, son cobardes. Una vez que la víctima comience a rebelarse y demostrar carácter, a defender sus derechos, a limitar su espacio, el manipulador se retrae y abandona su causa. Es una ley, y funciona en cualquier situación y comunidad: en la escuela, en familia e incluso en el trabajo.

Recuerda que no se trata de entablar una pelea, tu arma secreta está en saber mantener la calma y mostrarte firme en tu posición. Muchas investigaciones han demostrado que la mayoría de los manipuladores abusivos, en algún momento de sus vidas, han sido víctimas de abuso. Nada de esto, claro está, justifica tal proceder, pero debes tenerlo en cuenta para poder responder a cualquier manipulación, sin remordimiento y con serenidad.

Comparte estos valiosos consejos con tus amigos para que puedan hacerle frente, como corresponde, a las acciones de un manipulador.