Colosal escultura que sale de la roca

Esta enorme escultura fue creada en el siglo XVI. Pero resultó que todavía guarda muchos secretos por descubrir…

A lo largo de su historia, la humanidad ha creado un sinfín de esculturas monumentales. Vale la pena recordar las mismas 7 maravillas del Mundo Antiguo, impresionantes obras arquitectónicas que todo hombre de la época tenía que visitar al menos una vez en su vida. Hoy la editorial Quepasada.cc tiene el honor de presentarte una obra colosal absolutamente increíble. Este épico gigante, mitad hombre y mitad montaña, es una imponente escultura que representa a dios Appennino, el mismo que simboliza la fuerza y el poder de los montes Apeninos italianos.

El autor de esta creación es el afamado escultor italiano del siglo XVI, conocido por Giambologna. La hermosa escultura, de más de 10 metros de altura, está situada en el jardín de la antigua Villa de Pratolino, al norte de Florencia. «Appennine Colossus» parece salir del nicho de rocas que antiguamente lo rodeaban. Sin embargo, recientemente se descubrió que esta impresionante escultura guarda algunos secretos… y que el misterio oculto se encuentra nada más ni nada menos que en el interior de este gigante del siglo XVI.

Resulta que en el interior de la estatua hay varias salas que conforman la escultura y le dan aún más vida.

Un arroyo especial le suministraba el agua al monstruo que, apretado por la mano poderosa de Appennino, la expulsaba formando la fuente.

Se supone también que la habitación, situada en la cabeza del coloso, era destinada para la función de una chimenea especial. Cuando la encendían, de las ventanas del monstruo salía humo. Así lucen ahora estas habitaciones.

Esta maqueta muestra la estructura de la estatua.

Algunas fotos del parque en Florencia, donde se encuentra la estatua.

No alcanzan palabras para describir el verdadero placer que se siente, cuando admiras tal obra. Si te ha gustado este post, compártelo sin falta con tus amigos, para que también disfruten de esta maravilla del siglo XVI.