Cambiando la vida para el bien

Sigue estos sencillos pasos para cambiar tu vida para el bien. Recuerda, ¡hoy es el primer día del resto de tu vida!

Por su puesto, todos y cada uno de nosotros desea mejorar su vida, vivirla plenamente, feliz y realizado, no dejándose vencer por el ajetreo diario y la monotonía. Pero como dice el proverbio, «el camino más largo comienza con el primer paso», y hoy es un día perfecto para que comiences a disfrutar ¡del primer día del resto de tu vida! Estos pasos muy sencillos que ha preparado para ti Quepasada.cc,  te ayudarán a cambiar tu vida para bien en solo un mes.

Semana 1: cuerpo y hábitos

1. Levantarse temprano.
Haz esfuerzo y levántate a las 6 de la mañana. Si lo logras, el tiempo que nunca te alcanza durante el día para dedicarte a tí mismo, aparecerá de inmediato. Ventajas: silencio y tranquilidad que te permiten concentrarte en tus asuntos, mientras los demás duermen. Es un momento perfecto para hacer ejercicios matutínos que te permitan disfrutar el día al 100%. La pereza y la falta de deseo de levantarte temprano no son un indicador de cansancio, en realidad, podrían interpretarse como que te da pereza de vivir tu vida. ¿Para qué levantarse, si te espera el metro, el tráfico, el trabajo? Pero si en cambio, tu primer pensamiento fuera: «¡Hola, un nuevo día, hoy voy a hacer (cualquier cosa menos dormir) para sentirme bien!» Probablemente, te será mucho más facil saltar de la cama. Levántate temprano y dedícate tiempo. Si te es dificil levantarte, porque no duermes bien, trata acostarte más temprano. ¡Tú puedes hacerlo, si te lo propones!

2. Alimentación ligera.
Para los cambios que se proximan, necesitarás una gran cantidad de energía. Es posible que toda esta energía que tienes, en este preciso instante se esté usando por tu cuerpo para seguir funcionando y contrarrestar la influencia del alcohol, cigarrillos, comida grasosa, pastelitos, dulces, etc… Todos tenemos nuestra lista de debilidades. Puedes elegír el tipo de alimentación que te parezca correcto. El vegetarianismo es una opción para algunos, otros no podrían vivir sin la carne (lo que es normal), otros deciden eliminar las frituras de su dieta. Lo que sí es cierto es que el alcohol, los fritos, los dúlces y la comída chatarra no forman parte de ninguna guía nutricional sana, por eso trata de eliminarlos. También deberías reducir el volumen de las porciones y no comer demasiado antes de dormir. En lo que respecta al resto de la alimentación, confía en lo que tu organismo pide o tu nutricionista recomienda. Recuerda siempre que la idea es no ponerse metas inalcanzables para eliminar las toxinas, sino es mucho mejor ayudarle al organismo alimentándolo con comída ligera, sana y deliciosa. Tendrás más energía y te sentirás físicamente mejor.

3. Practicar deporte.
Tener un cuerpo tonificado (no necesariamente perfecto) y sano es una condición necesaria para disfrutar de una mente sana. El movimiento es vida, por eso para despertar la vida que hay en ese cuerpo y mente cansados, ¡debes estar en movimiento! No importa cómo prefieras hacerlo, lo importante es que sea a conciencia y constancia. Practicar yoga, bailar, son opciones populares placenteras. También puedes ir al gimnasio, caminar al trabajo o sencillamente olvidarte del ascensor. Todo depende de ti. Lo importante es ejercitarse frecuentemente.

Semana 2: limpieza de espacios, asuntos y lo que te rodea

1. Limpiar el espacio.
«Todo lo que no sirve, lo boto». Límpia y ordena todos los rincones de tu vivienda. Cada cosa no solo ocupa espacio en tu casa, también se lleva un poco de tu energía, hasta la cosa más pequeña. Deja solo lo realmente útil, las cosas que te alegren, que te inspiren y que te generen bienestar. Un detalle: si aún tienes aquel peluche que te regaló alguien muy especial años atrás, pero que ya no estás con él o ella, pues también es hora de despedirse del recuerdo, por más «positivo» que te parezca. Tíralo a la basura y no lo pienses más, verás que será más facil respirar, especialmente si liberas el piso del polvo.

2. Limpieza de asuntos y deberes.
Piensa ¿hace cuántos años planeas aprender inglés? ¿hace cuánto que tenías planeado ir a visitar a tu tía? Piensa en todas las promesas similares que te has hecho y has hecho a los demás, y decide qué hacer con ellas. Tienes solo dos opciones: hacerlas o tacharlas de la lista para siempre. Si no puedes tachar a tu tía de la lista, entonces acaba de comprar el billete de tren o autobús hoy o alista tu automóvil, para mañana mismo estar allá. Haz de una vez lo que debes hacer, en vez de cargar con el peso de las responsabilidades.

3. Limpieza de lo que te rodea.
Acaba con las relaciones interpersonales que son como un lastre, que te hacen sentir triste o de mal humor. Cortar la amistad con aquellos que critícan constantemente y nunca están satisfechos con nada, con aquellos con quienes ya no tienes nada en común, es muy saludable. Date libertad de decir no, de no sonreir si no te nace, de no ser tan educado como deberías, si no te place, de ser sincero. Si ese es el costo de la libertad, pagarlo vale la pena. En cuanto a los padres, por más dificil que sea la relación con ellos, lo mejor es intentar mejorarla y pasar más tiempo con ellos.

Semana 3: planes, metas y sueños

1. Escribir y realizar los planes. 
La semana pasada ya de seguro has hecho una lista de cosas por hacer. Revísala. ¿Qué te parece? ¿despierta en ti alegría, entusiasmo y deseo de subirte las mangas y comenzar? Si no es así, entonces tal vez, valga la pena tachar un par de puntos. O bien, realizarlos y después tacharlos. En cualquiera de los casos, aumentará tu fuerza y tu deseo de vivir, tu satisfacción de terminar con un asunto pendiente. Escribe también lo que te hace vibrar, lo que te apasiona, piensa en lo que más te gusta. No olvides planear no solo el trabajo, también el descanso y el tiempo para pasarlo juntos con tus amigos y familia. No olvides tampoco del tiempo que dedicarás a tí mismo. Elabora un plan que sientas ganas de realizar, que te haga temblar de emoción. Lo importante es que definas fechas y pasos concretos, así tendrás prácticamente garantizado que se te cumpla.

2. Escribir la lista de lo imposible.
Este es uno de los ejercicios más divertidos. Se trata de escribir una lista de los sueños tan irreales que realizarlos parece algo imposible. Puedes escribir los deseos como, por ejemplo, erradicar el hambre del mundo o subir al Everest (si te estás acercando a los 90 años de edad). Apaga por un instante tu lógica e imagina que el mundo está a tus pies: el tiempo y el dinero sobran, las conexiones necesarias y el talento más insólito los tienes. ¿Que entonces querrías y qué harías? Hacer esto es muy útil, porque saber lo que quieres es muy importante. Aunque sea muy dificil, estás ya un paso adelante para lograrlo, porque si aparece tu oportunidad, de seguro, la reconocerás.

3. Hacer planes cada día.
Cada noche escribe el plan para el dia siguiente. Ya sea un plan corto, mediano, especifico o como sea, pero debe haber un plan. Incluso si al día siguiente ya no te acordarás de cómo era ese plan, tu productividad hoy ¡aumentará y mucho! ¡Está comprobado! Tampoco olvides mirar de vez en cuando tu plan global y preguntarte: ¿me muevo en dirección correcta? ¿para dónde voy? e incluso ¿voy a alguna parte?

Semana 4: extender las fronteras

1. Tratar de vivir de otra manera.
No hay necesidad de hacer cambios bruscos. Hoy puedes ir al trabajo por otro camino, entrar a un café al que nunca habías entrado o a una tienda, hasta ahora desconocida. Al menos de vez en cuando, prueba practicar diferentes tipos de deporte, hacer algo que nunca habías hecho. Hay que crear la costumbre de probar algo nuevo y salir poco a poco de la rutina.

2. Salir de la zona de confort.
Por supuesto, todo lo anterior dicho y hecho ya significa salir de la zona de confort. Pero esta vez trata de ir un poco más lejos, atrévete enfrentar cara a cara tus miedos, y no solo verlos sino combatirlos. ¿Temes a las alturas? Ve a saltar en paracaidas. ¿Le temes a tu jefe? Ve a su oficina con nuevas ideas. ¿Tienes miedo de conocer gente nueva? Entonces, ve a una fiesta donde no conozcas a casi nadie, para no tener la opción de esconderse tras conversaciones con algun camarada y dejar pasar la oportunidad de hablarle a gente nueva. Intenta probarte a ti mismo en situaciones «extremas».

3. Descansar.
¿Y qué creías? ¿Solo debes trabajar? Pues, no. Pero si vas a descansar, hazlo fuera de casa, desconecta el Internet, apaga tu teléfono y si es posible, hazlo solo. En este último punto es esencial tener una buena y sincera «retroalimentación». Pregúntate, ¿qué ha pasado? ¿qué ha cambiado? ¿qué cambios permanentes habrá en tu vida después de esto?

Lo que te espera a mitad de ese camino (no al final, porque este es un camino sin final), superará todas tus expectativas. Lleva a cabo estas sencillas instrucciones cada día y te sentirás en armonía con el Universo. Serás consciente de tus habilidades, de lo que puedes lograr, verás la luz al final del tunel y el sendero hacia el camino correcto, que con el tiempo se convertirá en tu verdadero camino.

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