Arqueólogos descubren antiguo refugio aborigen en Australia

Un arqueólogo sintió el «llamado de la naturaleza», y se fue a una roca. ¡Poco después, gritó a todo pulmón!

Algunos descubrimientos han visto la luz por pura coincidencia, por feliz accidente, o por pura suerte, como lo quieras llamar…

Por ejemplo, el celofán es el resultado de varios intentos fallidos para crear una tela impermeable. La Coca-Cola surgió del intento de lograr una cura para las enfermedades digestivas, con propiedades energizantes. ¿Quién lo diría? La jalea de petróleo, o vaselina, fue inventada accidentalmente por la industria petrolera. El investigador que descubrió el efecto de los rayos X, de hecho, se encontraba inmerso en un proyecto totalmente diferente.

En fin, la lista es larga, y nuestro protagonista de hoy, el arqueólogo Clifford Coulthard, también aportó su granito de arena…

El antiguo refugio aborigen, al que se hace referencia en este artículo, se descubrió por accidente. Un equipo de científicos se encontraba trabajando, sin mucho éxito, en un terreno árido y montañoso del gigantesco continente australiano, a unos quinientos kilómetros de la ciudad turística de Adelaida. Pero, todo cambió cuando, de repente, Clifford tuvo que ir a hacer sus necesidades.

Ante la «llamada de la naturaleza», el hombre se encaminó hacia las rocas. Pero, entonces, algo llamó su atención, algo que le hizo olvidar la razón de su «viaje». ¡La roca estaba rodeada por unas viejas escrituras! Resulta que la cueva, muchos años atrás, definitivamente había sido habitada por gente…

Clifford, enseguida, dio la alarma de sus hallazgos. La decisión fue unánime: ¡Las excavaciones debían llevarse a cabo aquí! Hoy en día, el lugar descubierto por el equipo de Coulthard es conocido como uno de los monumentos arqueológicos más importantes del territorio australiano. ¡Se cree que los seres humanos vivieron allí hace más de 40 mil años!

Las cuevas se llenaron de instrumentos de análisis. Además de los restos humanos antiguos, se encontraron huesos de animales, cáscaras de huevos, cenizas de incendios, hachas, punzones, e incluso, restos de pintura ceremonial.

Entre los interesantes hallazgos, se encontraron restos de al menos 16 especies de mamíferos antiguos, entre los cuales destaca el enorme Diprotodon. ¡Se cree que este es el marsupial más grande que ha existido en la Tierra!

Externamente, esta enorme criatura se parece a un wombat. Sin embargo, su tamaño no tiene nada que ver con el de sus lindos descendientes modernos. El tamaño del diprotodon no era inferior al de un rinoceronte, y los científicos no excluyen que este animal fuera la fuente de la leyenda folclórica del Bunyip, un monstruoso habitante de los pantanos de Australia.

Vale la pena rendir homenaje a la valentía de los cazadores primitivos. Dado el número de restos de Diprotodon descubiertos en las cuevas, creo que está demostrado que esta bestia era su presa favorita.

Sin embargo, al parecer, este no era el asentamiento permanente de los antepasados aborígenes australianos. Todo indica que ellos se refugiaban en las cuevas, sólo cuando el clima no les permitía acampar afuera.

El hallazgo de Clifford fue un paso muy importante en el estudio de la vida de los antiguos habitantes de Australia. Se demostró que estas personas se adaptaron al estridente clima del continente, mucho más rápido de lo que pensaban los historiadores, dándole preferencia a las zonas cercanas a la corriente de los ríos locales.

¿Te imaginas lo que hubiera pasado, si Coulthard no hubiera tenido que hacer sus necesidades, justo en ese momento, y en ese lugar? ¡Solo Dios sabe por cuánto tiempo más el hogar de los antiguos australianos habría permanecido oculto a la humanidad!

Sea la suerte, sea el destino, solo podemos agradecer el hallazgo. ¿Te resultó interesante el artículo? Si así fue, compártelo con tus amigos, de seguro te lo agradecerán…