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Agricultor se enojó al ver unos coches ajenos en su propiedad. ¡Su «castigo» fue muy eficaz!

El agricultor croata Pavao Bedekovic no tenía suerte… No muy lejos de sus posesiones se encuentra un mercadillo muy popular. Los conductores que venían allí los domingos de compras, convirtieron una parte de la propiedad del campesino en un aparcamiento improvisado. En un inicio, Pavao, indignado, trató de negociar pacíficamente con los automovilistas y persuadirlos a que no continuaran con esta práctica.

Luego, siguieron numerosas discusiones y la puesta de señales de advertencia. Pero los conductores continuaban ignorando al agricultor. No se sabe cómo habría terminado todo esto, pero un día el hombre encontró una manera absolutamente genial de dar escarmiento a los insolentes…

Un día, como es habitual, los conductores dejaron sus coches en el terreno del campesino y se fueron de compras. Muy tranquilo, Pavao se puso al volante de su tractor y… comenzó a hacer trabajo agrícola alrededor de los carros parqueados.

Cuando volvieron, los conductores se dieron cuenta de que la parcela, una vez plana y sin obstáculos, se había convertido en un campo arado. ¡Los impertinentes tuvieron que sudar la gota gorda para volver a la carretera!

Pavao, por cierto, resultó ser considerado y para nada rencoroso, ayudándole a muchos de los automovilistas en aprietos a salir al asfalto. Y cuando algunos de los insolentes conductores trataron de llamar a la policía, los agentes del orden solo se encogieron de hombros. Ustedes, dijeron las autoridades, fueron advertidos en repetidas ocasiones de las consecuencias de infringir la propiedad ajena. Entonces, ¿qué podían esperar?

¿Te pareció admirable la ingeniosa forma que eligió Pavao para castigar a los irrespetuosos conductores? ¡Entonces, no dudes en compartir este artículo con tus amigos de las redes sociales!

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