9 amenazas para un matrimonio feliz

9 amenazas para un matrimonio feliz, a las que nunca le prestamos atención. No las subestimes…

Las personas que deciden formar una familia, están a punto de dar un paso muy valiente en la vida. Ellas se enfrentan a numerosos retos y dificultades que, por cierto, no siempre están relacionados con el mundo material. El dinero ayuda a resolver muchas cosas, y si en la familia surgen problemas financieros, todos ellos se pueden superar. Sin embargo, cuando desaparece la comprensión mutua entre dos personas que se quieren, es mucho más lamentable y más grave. Y sucede esto cuando la pareja no sabe comunicarse entre sí.

La comunicación familiar, a menudo, está deteriorada. ¿Cómo sucede esto? He aquí un ejemplo: Un niño travieso sale al patio escolar, a la hora del recreo. El maestro siente una algarabía, y sin detenerse a averiguar quién fue el causante, castiga al pequeño. Puede que el chico no comenzara el alboroto, pero el maestro reaccionó de esta manera, para sostener su posición ante todos. En la vida conyugal, ante un conflicto, frecuentemente, tendemos a acusar a la pareja, culpándola del las causas del problema. Es muy importante comprender la situación, pues el conflicto que desencadena una discusión entre los miembros de la pareja, generalmente es solo la punta del iceberg. Lo que nos causa dolor, en realidad, está mucho más adentro.

1. Las personas cambian
Nos casamos con la persona que nos gusta. Sin embargo, es un hecho sorprendente y muy real — las personas cambian. Esto sucede constantemente, y debemos estar preparados para el cambio. Si tu ser querido ha modificado su conducta en algo, no debes alarmarte, recuerda que tú también te estás cambiando. El secreto está en no aferrarnos a la monotonía e invariabilidad, tienes que dejar a tu pareja la posibilidad de evolucionar. Lo importante está en emprender este viaje juntos, para progresar y crecer al mismo tiempo, y que los cambios sean armoniosos y positivos para ambos. El amor existe para que seamos mejores personas, no debes olvidarlo.

2. Es inútil huir de la soledad
Todos tememos quedarnos solos, pero este miedo es totalmente absurdo. En realidad, todos somos almas solitarias. La gente llega sola a este mundo, y se va sola también. El matrimonio no debe convertirse una vía de escape de la soledad, para vivir plenamente, cada persona debe saber ser autónoma e independiente. El matrimonio une a dos personas para compartir sus experiencias de soledad y crear estos momentos únicos que hacen que la soledad desaparezca.

3. Los complejos infantiles
Todo lo que te molesta, está dentro de ti. No es otra persona la que te avergüenza, ni refuerza tus complejos, eres tú mismo. Desde la infancia todos tenemos ciertos problemas psicológicos, y si tu pareja contribuye a su manifestación, no es su culpa. En lugar de irritarte con tu cónyuge, haz algo más constructivo. Aprende a comprenderte, a entender la causa de esas emociones negativas. De esta manera, la comunicación con tu media naranja no se verá oscurecida por tus problemas y aflicciones personales.

4. El ego
Cada uno de nosotros tiene su propio ego, que surge desde la temprana edad, cuando nos enfrentamos por primera vez a un mundo hostil. Para defendernos, construimos a nuestro alrededor un muro impenetrable. En situaciones difíciles el ego te puede salvar, pero en la familia, esta pared está demás. El matrimonio es un excelente ambiente para conocerse finalmente y salir del cautiverio de tu propio ego. Eso se puede lograr levantando tus barreras de seguridad, perdonando en lugar de vengarte, pidiendo disculpas en lugar de acusar al otro. Si los dos lo comprenden, la relación se convierte en una unión muy fuerte.

5. Los disgustos pasan
La vida está llena de problemas, disgustos y giros inesperados. El matrimonio también forma parte de la vida, y por su puesto, no está exento de problemas. Cuando estamos disgustados, tendemos a cargar toda esta mala energía sobre nuestro compañero, olvidando que en la vida no todo es tan simple, y los reproches, lejos de resolver, solo agravan la situación. En lugar de señalar con el dedo al otro, acepta estos problemas comunes entre todos. Si no buscas un culpable en cada momento, podrás transitar por la vida con tu pareja de un modo mucho más fácil, y afrontar juntos y airosos todas las dificultades que se presenten.

6. La empatía es difícil
La empatía es la capacidad de sentir las emociones de otra persona. Por su naturaleza, la empatía es un fenómeno complejo, y no se manifiesta simultáneamente en los miembros de la pareja. Durante una discusión, siempre alguien tiene que ser el primero en ceder y comprender al otro. No hay garantías de que tu compañero aprecie y comprenda tu sacrificio. Por eso es que, por lo general, no actuamos así, el egoísmo, el miedo nos impide actuar empáticamente. Este enfrentamiento constante es agotador: sentimos que, actuando con simpatía y comprensión, es como si reconociéramos la derrota. Pero en vez de eso, más vale deshacernos de las ambiciones egoístas. La empatía es un estado positivo, y si la experimentas, eres una buena persona. Incluso cuando tu pareja no valora esto, entender y comprender los sentimientos de otra persona — vale la pena.

7. Los niños son muy importantes, pero tu pareja también.
A menudo nos centramos más en los pequeñines de la casa, y descuidamos a la persona que hizo posible que vinieran al mundo. Los niños no deben ser más importantes que tu pareja. Antes que todo, esto puede ser muy perjudicial para ellos, ya que te arriesgas a que crezcan como seres egoístas. Es importante mantener el equilibrio total dentro de la familia, y que todos los integrantes reconozcan su valor dentro del hogar. Solamente así puede existir armonía en la relación.

8. El poder
Los miembros de la pareja, a menudo, transforman su vida familiar en una competencia por el poder. Las mujeres, generalmente, quieren más, los hombres menos, aunque, a veces, estos papeles se intercambian. ¿Quién decide hasta qué nivel llegará la relación? ¿Quién debe controlar a quién? Las personas sin cesar buscan respuestas a estas preguntas, olvidando que es un gasto de energía totalmente innecesario. Lograr el equilibrio es el proceso constante al que cada familia ha de someterse. Simplemente acéptalo.

9. El interés
¡Cuántas cosas interesante hay a tu alrededor! Cuánta gente te parecerá más interesante que tu pareja! Resulta curioso reconocerlo, pero es real — si la mujer y la amante intercambiaran sus roles, no variaría en nada la situación, seguiría pareciéndote más interesante la persona que no está a tu lado. A las mujeres les sucede lo mismo. ¿Por qué ocurre esto? Todo lo nuevo brilla y atrae. El secreto de una convivencia familiar feliz consiste en orientar el interés hacia la persona que está a tu lado. Esa persona está aquí, y es muy interesante, y la quieres tal como es. Como en la meditación, puedes distraerte con los objetos extraños, pero después, nuevamente vuelves a tu estado verdadero. Si aprendes a hacerlo, podrás observar la belleza del mundo, conocer personas interesantes e interactuar con ellos, pero siempre valorando, ante todo, a tu pareja. Gracias a esto, ambos podrán convivir felizmente.

¡Qué hermosas son las personas que se aceptan a sí mismas, que son capaces de comprometerse, que eligen el perdón en lugar de la venganza! La familia te da la oportunidad de aprender todo esto, dejar de ser egoísta para ver algo más, y no centrarte solo en tus deseos. Este es el momento en que tú puedes crecer espiritualmente. Además, gracias a la familia, vivirás rodeado de amor y armonía. Tal vez, deberías tratar de no comportarte como te dicta tu ego. Te podría gustar…

No hay nada más conmovedor que una familia armoniosa. Eso es algo a lo que aspira cualquier persona, por su naturaleza. Comparte este artículo con tus amigos, ayúdales a mejorar sus vidas.